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El mito de Tiamat: ¿Diosa primigenia o planeta faltante? (9)

Tiamat 8“Las antiguas tablillas y Nibiru como planeta”

Para concluir este extensísimo artículo, volvamos al punto de partida: Las tablillas y los grabados sumerios y acadios. Y nos formularemos dos preguntas básicas:

  1. ¿Esas culturas mesopotámicas, en tablillas o donde fuere, muestran o mencionan a Tiamat como clara y específicamente un planeta?
  2. ¿Esas culturas mesopotámicas, en tablillas o donde fuere, muestran o mencionan a Nibiru como clara y específicamente un planeta?

En el caso de Tiamat, la respuesta parece clara: No. Se menciona a la diosa, se menciona al dragón o la bestia, se menciona la lucha con Marduk, pero nunca se le menciona como cuerpo celeste.

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En el caso de Nibiru, la respuesta es afirmativa. Se menciona a Nibiru, pero de forma diversa y enigmática. En ningún caso se le menciona como un planeta más allá de Plutón, y mucho menos con una órbita de 3.600 años (el “shar” o “sar” como importante medida sumeria nada tiene que ver con todo esto).

Hay que hacer dos precisiones, ambas en contra de las tesis de Sitchin, y ambas mencionadas por Michael S. Heiser en su trabajo: Los nombres dados por los sumerios a los distintos planetas nada tienen que ver con los asignados por Sitchin (es decir, error, tergiversación, mala interpretación o invención). Y en segundo lugar, según la historia oficial, los sumerios sólo conocían la existencia de 5 planetas: Marte, Venus, Mercurio, Júpiter y Saturno (podemos añadir la Tierra y la Luna, a los que consideraban planetas -ésta última, curioso e interesante dato). Es más, se afirma que en ninguna tablilla se menciona al resto de planetas (Urano, Neptuno, por ejemplo), lo cual seguramente ha sido objeto de controversia.

Según Heiser, los editores del Chicago Assyrian Dictionary han localizado y recopilado todas las veces que la palabra Nibiru o Neberu aparece en las tablillas o los textos cuneiformes. El vocablo tiene varios significados, casi siempre indicando la idea de cruce, marca o punto de cruce, o precio -tarifa- para cruzar, pues incluso se relaciona con embarcaciones y cruzar un río. A veces se refieren a Nibiru como un dios (“Dingir”)…

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(El símbolo perteneciente a Dingir en una tablilla)

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(Según cierta interpretación, “Dingir” apareció de forma estilizada representando a una estrella, haciendo alusión a la deidad sumeria An, y por tanto con significado de “dios”)

A veces se menciona a Nibiru como una estrella (“Mul”) y a veces como a ambas cosas a la vez. Ésta es una tabla elaborada con las veces que aparece la palabra… nibiru chart

De lo cual se deduce que a veces se referían a Nibiru como al planeta Mercurio, a veces como a Júpiter, a veces como la divinidad Marduk, a veces como a Júpiter y Marduk a la vez, o a veces como una estrella. Se ha especulado que esta estrella podría ser Thuban (también conocida como Alpha Draconis, α Draconis, o α Dra, perteneciente a la constelación de Draco. En árabe “thu’ban” significa serpiente. Muchos reptiles tenemos aquí). Thuban en la antigüedad fue considerada la Estrella Polar, hasta que fue sustituida por Kochab (Beta Ursae Minoris, en la Osa Menor).

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Toda esta explicación puede resultar confusa, pero parece claro que no se menciona a Nibiru como un planeta transneptuniano en ningún momento. Como se puede ver, se le menciona en varias fuentes, aparte del Enûma Elish. Dos fuentes muy importantes son el Astrolabio B y sobre todo el Mul-Apin, un compendio astronómico completo…

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(El Mul.Apin consta de dos tablillas. Es un compendio completo del saber astronómico, un ciclo entero de observaciones con datos como el curso de los astros)

A pesar de esas citas contradictorias, y de identificarle a veces con Mercurio, en el Mul.Apin se dice claramente “the star of Marduk, Nibiru, Jupiter” y se especifica que cruza el cielo cada año. Diversos datos en todas estas fuentes ayudan a recomponer el rompecabezas, no por ello disipando todas las dudas.

Por otro lado, Parks asegura que se hace hincapié en los textos sumerios en el hijo de Mulge, y ese hijo o compañero no sería otro que Venus (aunque en sumerio se denomina también Dilibat o Dilbat), causante de desórdenes y de inquietud. También según Parks, estaríamos hablando de la diosa conocida como Ninanna/Inanna-Ištar, Nebet-Hut, Nephtys, “La Gran Prostituta”, “Reina del Cielo”, Nieta de Enlil (Seth). Una divinidad muy antigua y con gran influencia y poder sobre el resto de los dioses…

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Tanto en Sumer como en Akkad, ella encarnó al planeta Dilbat (Venus). Cuando se desea hablar del planeta desde el punto de vista estrictamente astronómico, se le llama Dilbat, pero la filosofía religiosa adora confundir al planeta Venus y a la diosa Ištar.
Es Venus quien muestra la ruta de las estrellas. Dilbat, como la Estrella del Atardecer, será la Ištar de Uruk. Así como la estrella de la mañana, ella será la Ištar de Acadia. La diosa canta el doble aspecto de su naturaleza: “Soy yo, la reina del cielo, la Diosa del Crepúsculo. Soy yo, la reina del cielo, la Diosa del Amanecer”. Ese carácter omnipresente de Inanna en el universo la identifica con el planeta que brilla y es “visible de un extremo a otro de los países”. Inanna atrae la admiración y la veneración de los hombres que exaltan su belleza.
Diosa del Atardecer, ella se consagra a favorecer el amor, la voluptuosidad, pero también los sueños premonitorios. Diosa de la Mañana, ella presidirá los trabajos de guerra y matanza. También según Parks, nada referente a Venus -el planeta- aparece en la mitología babilónica, ni en ninguna otra mitología de los periodos anteriores a 3000-2500 antes de Cristo. Y cuando aparece, Venus es descrito como procedente de las profundidades del universo para desgarrar el cielo y ocasionar problemas a la humanidad…(Fuente: despiertaalfuturo.blogspot.com.es).
Y alguno podría preguntarse: ¿Acaso Parks no insistía en que Nibiru era Neb-Heru o Horus, o sea Venus? ¿No se está contradiciendo? Eso era en la mitología egipcia, y ahora ha revisado el mito de Venus/Inanna para los pueblos mesopotámicos. Además, la contradicción no es tal: En ambas mitologías -egipcia y babilónica- Venus aparece de repente, producto de un cataclismo, con trayectorias erráticas y causando desórdenes.

Sin embargo, y ya para acabar, la web elarcadelmisterio.blogspot.com.es asegura que Sitchin se basó en el siguiente párrafo para identificar a Nibiru como ese planeta tan excéntrico:

“Nibiru resguardará el portal entre el cielo y la tierra; Aquellos que no pudieron cruzar por arriba o por abajo, deben siempre pedir su autorización. Nibiru es la estrella que brilla en el cielo.” (Extracto del Enûma Elish).

Extracto que no se menciona en la anterior tabla, por cierto, pero que efectivamente aparece en la parte final (la asignación de los 50 nombres de Marduk).

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(Los 50 nombres asignados por los dioses a Marduk, en honor por haber derrotado a Tiamat, tienen sus sellos y cada uno de ellos sus atribuciones. Esos nombres pueden encontrarse en internet)

En todo caso, tenemos dos elementos aquí: Primero, de nuevo la idea de cruzar. Y segundo, Nibiru como estrella y no como planeta (de tratarse de Venus, la estrella de la mañana, sí que tendría sentido).

Hasta aquí este largo artículo. Quedan muchas cuestiones planteadas, muchas preguntas en el aire. Algunas podrían ser: ¿Existió alguna vez un ser llamado Tiamat? ¿Fue un ser con extraordinarios poderes, fuera del alcance de la comprensión de los humanos, como tantos “dioses” en la mitología mesopotámica? ¿Fue aniquilado o destruido? ¿Qué tipo de cuerpo celeste hubiera representado ese hipotético Nibiru, y también Mulge, y de qué clase de cataclismo en el antiguo Sistema Solar estaríamos hablando?¿Ese sustrato del que se ramifican tantas leyendas, tiene alguna base real? ¿Y esa faceta de monstruo para Tiamat, esa naturaleza de reptil? Preguntas enigmáticas asociadas tantas veces a las fascinantes y misteriosas culturas sumeria y acadia…

Tiamat 8

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El mito de Tiamat: ¿Diosa primigenia o planeta faltante? (8)

Marte cuencas de Hellas, Isdis y Argyre.jpg“Cataclismo cósmico (¿fortuito o provocado?) y las huellas en Marte”

Dejemos atrás las hipótesis de Anton Parks, y volvamos a fijarnos en ese hipotético planeta Nibiru, sin perder de vista el contexto de todo el Sistema Solar y los cambios que pueden haber acontecido desde su temprana edad. Si Nibiru no fuera ese planeta que según Sitchin completaba una órbita y/o se acercaba a nosotros cada 3.600 años…¿Cabrían otras posibilidades? Sí. Podríamos considerar una, sin duda descabellada y pura ficción para algunos: Que Nibiru o Marduk fuera una nave extraterrestre. Un gran ingenio, quizá en forma esférica o de planeta, quizá una nave de guerra provista de enorme poder destructivo.

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¿Y por qué plantearse esta posibilidad? Por varias razones. Primera, porque de no ser un planeta que se acerca cíclicamente (y al descartar este aspecto, descartamos cometas, asteroides…), pero ser efectivamente “algo” ahí fuera, ¿qué podría ser? Segunda, porque de momento no se ha podido localizar ningún cuerpo celeste que cumpla los requisitos. Y tercera, quizá por desplegar cierto sentido de la sospecha. Aquellas explicaciones, según el mito babilónico, de Marduk lanzándole ese rayo, ese Viento Maligno, ese Imhullu, a Tiamat y partiéndola en dos mitades, suena bastante a no sólo una pugna, sino a acto bélico. Mejor dicho, suena a empleo de un arma letal de tecnología avanzada…

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(¿Sería Nibiru/Marduk no un planeta, sino un cuerpo artificial, una nave?)

Según algunas hipótesis (entre ellas Parks) se habría desarrollado una guerra entre seres de distintas razas, quizá entre diferentes estirpes reptilianas. Una de las facciones se habría escondido en el planeta Tierra, pero astutamente habrían hecho creer a sus perseguidores (mucho más numerosos y poderosos) que estaban refugiándose en Tiamat (o Mulge). Los verdugos habrían mordido el anzuelo y habrían destruido este planeta hoy faltante.

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¿Descabellado? ¿Estarían estos seres que habrían huido, a día de hoy todavía entre nosotros, pero bajo tierra? ¿Podrían ser seres reptilianos intraterrenos?

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¿O podría Mulge haber estado habitado, y ser de una importancia extrema? ¿Podría nuestro Sistema Solar haber sido el teatro de operaciones, hace miles, quizá millones de años, de escaramuzas entre razas alienígenas?

¿Podrían incluso haber construido cuerpos artificiales, o bases secretas de vigilancia y monitoreo? ¿Podrían haber estado habitando algunos planetas, y haber sido destruidos esos asentamientos, como podrían sugerir algunos vestigios?

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(De nuevo podemos ver a ese sol alado. Representando a Utu/Shamash o la divinidad conocida como Ashur, posteriormente presente en el mazdeísmo, con ese símbolo denominado “faravahar”. ¿Es simplemente una representación mitológica, o estamos viendo que esos antiguos pueblos retrataban naves espaciales? Recordemos, por cierto, que en el mito de Ninurta y Anzu, ambos se desplazan en “grandes águilas” que se denominan “Mu”. Ninurta le dispara el “til-dum”, una especie de rayo, “a las ruedas dentadas” del Mu de Anzu. ¿Estamos ante descripciones sospechosamente precisas, de nuevo ante actos bélicos que implican tecnología?)

Por supuesto, todo esto a priori suena absolutamente a ciencia ficción, especulación y fantasía. No obstante, dejando de lado supuestas guerras alienígenas o la teoría de un gran cuerpo de movimiento cíclico, nos queda la hipótesis de un impacto puntual con un gran cuerpo celeste, explicación mucho más racional y “científica”. Si existió un gran planeta entre Marte y Júpiter, pudo ser destruido por una gran colisión cósmica (como sugirió, una vez más, Sitchin, pero quizá no los sumerios…). Ese planeta faltante, también llamado Faetón o Phaeton, vendría a cubrir esa posición y concordaría con la famosa ley de Titius-Bode (que no habíamos mencionado), de forma análoga a como ahora concuerda si se le aplica a Ceres, el mayor de los asteroides de ese cinturón.

Y aquí es donde podríamos mencionar a Marte, puesto que es un planeta que presenta grandes incógnitas. Y una de las más remarcables es esa enorme diferencia entre sus dos hemisferios. Si Mulge o Tiamat fue hecho pedazos por una gran colisión, Marte pudo recibir un aluvión de impactos de enormes fragmentos. Y es que las colisiones son algo que manejan de forma teórica físicos y astrónomos, y todo parecería indicar que el hemisferio sur marciano habría sido el receptor de esa lluvia de rocas. Ésta es la dicotomía marciana o ese enorme dimorfismo entre ambos hemisferios, en esencia:

El hemisferio norte es mucho más joven y llano, ya que su relieve es relativamente suave y libre de cráteres, y la mayoría de la superficie se encuentra a menos de 1.000 metros por debajo del nivel medio. Sin embargo en el hemisferio norte encontramos la Cuenca Borealis…

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…el lugar donde supuestamente impactó un cuerpo de gran tamaño, en un evento catastrófico cuya huella tiene 8.500 kilómetros de anchura y 10,600 de longitud (tiene forma elíptica): Es cuatro veces más grande que el mayor cráter de impacto conocido del Sistema Solar (la cuenca de Hellas, también en Marte, y la de South Pole-Aitken, en la Luna),o en otras palabras, es tan grande como Asia, Europa y Australia juntas.

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(La cuenca de Hellas Planitia en Marte)

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(Otro cráter de impacto: South Pole-Aitken, esta vez en la Luna)

Una teoría presentada por 4 equipos distintos en el 2008 (pero que no convencía a muchos científicos, pues no resolvía varios enigmas) sostenía que un objeto de 2.000 kilómetros de diámetro golpeó al planeta hace 3.900 millones de años, chocando de forma oblicua, con un ángulo de 45 grados, algo que explicaría la forma oval de la cuenca y permitiendo que la elipse del cráter no se destruyera.

Sin embargo el hemisferio sur es totalmente distinto: Son tierras altas viejas que se elevan por término medio 4 kilómetros más que las del norte, y donde la corteza es 25 kilómetros más gruesa y hay multitud de cráteres. Un equipo de geofísicos del Eidgenössische Technische Hochschule de Zurich (ETH), sugirió que un gran cuerpo celeste habría impactado violentamente en el polo sur del planeta rojo, hace millones y millones de años, cuando el Sistema Solar estaba viviendo su infancia. Habría sido un cometa o un planeta errante, a una velocidad estimada como baja, unos 5 km/seg, perforando la superficie como un cuchara a un flan, y generando un océano de magma que se extendió por todo el hemisferio sur marciano.

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Esto provocó una intensa actividad volcánica que afectó a la geología de Marte durante tres millones de años y fue el origen de todas esas mesetas rocosas en el hemisferio sur. La explicación más plausible de esa orografía -y estamos siempre ateniéndonos a las investigaciones e hipótesis dadas por la ciencia- es que Marte sufriera el impacto de un objeto enorme y de una alta densidad, probablemente un planetoide formado en su mayor parte por hierro, y con un diámetro de al menos 3.200 kilómetros.

Hemisferios-de-Marte(Las enormes diferencias entre ambos hemisferios probablemente se deban a actividad volcánica, y ésta a su vez a uno o varios impactos descomunales, siempre según la ciencia)

Tal cataclismo hubiera significado una fuga enorme de calor, haciendo del planeta un lugar frío, además de eliminar prácticamente su campo magnético. Además, esos cambios dramáticos hubieran supuesto la evaporación de los océanos de agua y quizá la extinción de posible vida.

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(La pérdida paulatina del líquido elemento, H2O, reflejada en una historia de billones de años, “billion years ago”)

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(El planeta Marte, desde el punto de vista de la habitabilidad, ha tenido muchísima “mala suerte”. Aparte de perder sus océanos de agua, la ciencia sabe que ha perdido la mayor parte de su atmósfera, a consecuencia del viento solar -iones cargados eléctricamente-  en una tasa estimada de 100 gramos por segundo)

El hecho es que otro impacto fenomenal, el que causó el cráter de Hellas Planitia (punto más bajo de Marte, con una profundidad aproximada de 6.000 metros) está datado también en unos 3.900 millones de años de antigüedad, y sucedió en el polo sur marciano. Las mismas cifras se manejan para la Cuenca Aitken, en el polo sur lunar (cráter de impacto de 12 km. de profundidad) y para explicar cómo la Luna nació -hipotéticamente- del choque contra la Tierra de un objeto del tamaño de Marte. En general la ciencia maneja esa hipótesis que es conocida como “bombardeo intenso tardío”: Los planetas interiores -Mercurio, Venus, la Tierra y Marte- habrían sufrido grandes impactos en su formación, y un gran impacto también podría explicar que Venus rote en sentido contrario al resto.

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En resumidas cuentas, parece que una oleada de asteroides barrió el Sistema Solar en su temprana edad, puesto que las huellas dejadas hace unos 3.900 millones de años están ahí. Algo ocurrió. ¿Tendría que ver con el Cinturón de Asteroides o ese planeta faltante? Se plantean distintas variantes para explicarlo. Pero podemos volver a esas conjeturas sobre Venus, Mulge o Tiamat antes esbozadas, además de que en lo que muy probablemente le sucedió a Marte tendríamos un magnífico ejemplo (otro dato es el de la inclinación de su eje de rotación, unos 25 grados sobre el plano horizontal).

La reflexión que nos debería valer, a nivel general, es que en el Sistema Solar tienen que haberse producido acontecimientos extraordinarios, a nivel de colisiones y otros hechos, que hayan conformado su formación y su actual configuración. Y esto significa una historia llena de preguntas y de misterios. La misma existencia y origen de ese Cinturón de Asteroides ya es todo un enigma. En cuanto a misterios, Marte es un buen ejemplo, pues este planeta, por todos sus indicios y todas sus huellas, recibió en el pasado impactos descomunales, tengan o no que ver con ese cinturón (pero también es casualidad que se encuentre justo al lado). Repasar la hipotética existencia de Tiamat, ese planeta faltante, aún nos aporta más posibilidades y preguntas…

Imagen de Marte durante la última era glacial (NASA).jpg (Imagen de la NASA de Marte durante la última era glacial. El planeta “rojo” parece no ser tan rojo en realidad, y desde luego está plagado de misterios. Poseyó océanos de agua, se pueden apreciar antiguos glaciares y tiene depósitos subterráneos de hielo. Incluso se especula, entrando en la polémica, con la existencia hace quizá millones de años de civilizaciones habitándolo, dadas las aparentes construcciones artificiales -para algunos teóricos- léase esa pirámide pentagonal u otras rarezas muy sospechosas. El misterio está servido)

 

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El mito de Tiamat: ¿Diosa primigenia o planeta faltante? (7)

alpha-drac.jpg“La hipótesis Neb-Heru/Venus y la conexión egipcia”

Olvidémonos ahora de los postulados de Sitchin acerca de Nibiru, y veamos otra argumentación sumamente interesante: La hipótesis Nibiru/Neb-Heru, línea de investigación propuesta por un autor hasta ahora bastante ignorado pero que está ganando más y más peso en estos temas rodeados de misterio y sepultados por el paso de los siglos: Anton Parks. Aquí no entraremos a valorar la obra y las tesis de este autor. Su universo particular es fascinante, absorbente y por supuesto no exento de controversia. ¿Relato novelesco, ciencia ficción, investigación seria y rigurosa, contacto psíquico, invención, crónica bastante fidedigna de unos hechos que acontecieron, o mezcla de todo lo anterior? Sin duda, este autor puede dejar cierta huella en el lector, porque le hace plantearse cuestiones y preguntas. El caso es que esa tesis Nibiru/Neb-Heru merece ser escuchada, una línea de pensamiento que defienden otros autores, como por ejemplo la egiptóloga Antoine Gigal. Veamos en esencia en qué consiste…
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(Parks y Gigal)
Lo primero que hay que decir es que los antiguos sumerios y babilonios denominaban a Nibiru como Neberu (vocablo con otras variantes). Según Parks, hay indicios de Nibiru o Neberu/Marduk en la literatura mesopotámica, como un planeta misterioso mencionado en pocas tabletas (el Enûma Elish y ciertos comprimidos).
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En cuanto a toda la controversia generada por Sitchin, Parks se refiere cómo no al famoso grabado VA243 y a las inscripciones en él comentadas antes [aquello de “Dusbsiga (nombre personal), Ili-illat (nombre personal), su siervo”]. Esta cuestión fue objeto de estudio por parte de Anton Moortgat para Vorderasiatisches Museo de Berlín, y publicado en 1940 (Michael S. Heiser también se refiere a este punto). Según Parks, las tablillas mesopotámicas muestran que Neberu es una estrella nómada que altera periódicamente los asuntos de los dioses y los seres humanos. Su origen es “el lugar de la batalla celestial“. Esta ubicación es muy importante porque nos recuerda el simbolismo del árbol “Ised”, el pivote explotado en el horizonte o el de la explosión de la colina de los ancestros primordiales entre los antiguos egipcios. Esta ideología sugiere que el sacrificio del árbol permite la salida de una serpiente celestial, que no es otra que Horus. Pero el Señor Horus se dice Neb-Heru en el antiguo Egipto. A su vez, ese árbol Ised simboliza a Osiris y las luchas de éste contra Seth.
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(“Seth era la representación de la fuerza bruta, de lo tumultuoso, de lo incontenible. Señor de las tinieblas, dios de la sequía y del desierto. Seth fue la deidad de las tormentas, de la guerra y de la violencia; aunque también fue el dios de los oasis en su faceta más benévola. El asesinato de su hermano Osiris representaba la lucha de la oscuridad y la luz, del mal y del bien.”)
El Señor Horus (Neb-Heru), hijo del árbol sagrado, juega un papel de vigía y protector. Sus idas y venidas alrededor del árbol moribundo determinan el curso del sol, y al mismo tiempo se le considera un nuevo sol. Es la misma concepción que la del Neberu mesopotámico que parece hacer viajes de regreso a la Tierra y que se iluminó también, como un nuevo sol cuando apareció en nuestro cielo.
Horus contra Seth    (Horus contra Seth)
Volveremos en un momento a esa conexión con la mitología egipcia. Parks, para dar más peso a sus argumentos, nos habla de más literatura mesopotámica, y en concreto de textos caldeos y asirios (grandes astrónomos). Ambos pueblos mencionan a un astro al que denominan Mulge (“La Estrella Negra”), situado entre las órbitas de Marte y Júpiter, y al que consideraban “el maestro del infierno” o “maestro del abismo”. Las semejanzas con esa colina del horizonte egipcio son claras en esta forma caldea Mulge, que es el maestro del abismo inferior, donde los muertos bajan (la montaña del oeste, donde el sol se pone). El planeta Venus es una extensión brillante en el cielo.
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(La Luna y Venus en el horizonte crepuscular)
La idea esencial es la siguiente: Mulge era el cuerpo que orbitaba entre Marte y Júpiter, y que fue destruido dando lugar al Cinturón de Asteroides (en este sentido, sería el equivalente del Tiamat sitchiniano). Y Venus era su satélite, denominado Mulge-Tab, y al producirse tal cataclismo Venus se mantuvo errante en el Sistema Solar, con órbitas y dinámicas inestables y peligrosas que amenazaban a “humanos y dioses” hasta que se acabó estabilizando.
Volviendo a los antiguos egipcios, para estos Venus es Neb-Heru ( o Nebheru, el señor Horus, la casa de Hor, la casa de Horus, el Horus dorado, y también Hathor), el vengador de su padre Osiris. Los textos funerarios lo explican claramente y asocian a Horus con la Estrella de la mañana.
MULGE PARKS
Pero lo que resulta sumamente interesante es que Parks ve una clara correlación entre la destrucción del planeta Mulge y el mito egipcio del asesinato y desmembramiento de Osiris a manos de Seth. Desmembramiento del cuerpo = Explosión y conversión en innumerables fragmentos, el Cinturón de Asteroides. Antes de seguir hagamos dos puntualizaciones:
-Parks establece correlaciones entre las mitologías sumerias/babilónicas y las egipcias, y también entre sus deidades. No es el único autor que desarrolla este tipo de hipótesis, que resultan enigmáticas y fascinantes. Así podríamos encontrarnos con que Enki/Ea (o Sa’am) es Osiris-Horus y Enlil podría ser Seth.
-Esa destrucción del supuesto planeta Mulge no fue algo fortuito, sino consecuencia de un acto hostil. Según este autor, los Anunna, en sus guerras con sus oponentes u otras facciones, destruyeron el planeta hace más de 10.000 años. Los Anunna que después se convertirían en los Anunna-Ki (los hijos de An, que del cielo llegaron a la Tierra, pues Ki significa Tierra y también la tercera dimensión). Así que tenemos esa lucha fraternal a muerte entre Osiris y Seth, y una guerra en el Sistema Solar que implica la destrucción de un planeta. En apariencia las piezas encajan.
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En la literatura egipcia, Osiris reinaba en el mundo de los muertos y su forma mesopotámica (el dios Enki-Ea) es el maestro del abismo. Mulge es una estrella que ya no existía en la época de Babilonia, pero en el inconsciente colectivo, simbolizaba la muerte y la destrucción.
El hijo de Mulge (Osiris) es por lo tanto Horus, es decir, Neb-Heru. Nin-dar es el sol por la noche, el sol que se esconde en los bajos fondos de la mitad de la carrera. Es el equivalente de la Ra’af egipcio, el sol negro, el nombre dado a Osiris después de su muerte y de su extensión, su hijo Horus reencarnado él mismo. El hijo, el satélite que es eyectado tras la destrucción de Mulge, vengará la muerte de su padre. Su movilidad, sus trayectorias erráticas, le darán paradójicamente ventaja para combatir a sus enemigos, las fuerzas del mal.
Parks estudia el planeta Venus visto por diferentes culturas, y hace notar que Venus siempre nace de la destrucción de su progenitor. Explora las conexiones entre varios mitos que ven al planeta Venus como habiendo causado inundaciones sobre las edades. En las tradiciones mesopotámicas, Venus y su progenitor llevaban los nombres Neberu y Mulge, y comienza a entender la hermética ideología de los egipcios que vieron en el desmembrado Osiris el cinturón de asteroides. De ahí infiere que el árbol destruido del horizonte y la colina primordial de la cual emergió el nuevo sol (Venus) forman una identidad: una imagen celestial de Osiris en el cielo.
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(El Sol en el horizonte en la simbología egipcia, denominado como “A’akhet, el Horizonte”. Se ve al astro entre dos montañas, y custodiado por Akher, el dios del doble león, el guardián de la salida y puesta del sol. Y entre los dos leones está el símbolo del akhet que representa el horizonte. Y precisamente al planeta Mulge también se le denominaba A’akhet. Alrededor de este planeta gravitaba una gran luna que habría sido expulsada tras la explosión de la Mulge-A’akhet. De ahí el concepto para los egipcios de “el estallido de la colina”. Esta luna sería la futura Venus. Parks la denomina Mulge-Tab, el compañero de Mulge)

Los faraones (imágenes de Horus) simbolizan a Venus. Descubre a través de un estudio de los textos funerarios egipcios que el alma de los faraones debe hacer el viaje celestial que permite la reunión del cuerpo desmembrado de Osiris en el cielo, y la restauración del previamente interrumpido universo. Para ello deberán seguir el antiguo sendero de Neb-Heru (Horus-Venus), la órbita que va desde la luz hasta las sombras. Todos estos descubrimientos conducen a la evidencia de que el astro Neberu mesopotámico y el Neb-Heru egipcio forman la misma imagen astral. Parks afirma haber recopilado una gran cantidad de leyendas alrededor del mundo que afirman o implican que el planeta Venus se ha movido varias veces en el Sistema Solar antes de establecerse y habría causado problemas de clima en la Tierra. Ésta es en esencia la hipótesis de Anton Parks, que desarrolla con mucho más detalle fijándose en distintos mitos y culturas (por ejemplo, citando textos caldeos).

Isis Osiris[En el mito, Isis conseguirá reunir los trozos de su desmembrado esposo -excepto el miembro viril- y tomando la forma de ave logrará ser fecundada y dar a luz (¿o clonar, crear?) a Horus, de esta forma hijo (¿o nueva versión?) de Osiris]

Para abandonar esta incursión en el universo Anton Parks, aún podemos hacer dos precisiones más (para, si cabe, añadir más confusión). Este autor, aparte de ese hipotético planeta Mulge, nos presenta dos conceptos bien definidos pero que no son ningún planeta: Tiamate y Tiamata.

Tiamate sería nuestro Sistema Solar, situado en la intersección de numerosas rutas galácticas, «el lugar donde se intersectan la Compasión y la Vida» (tal como hemos visto en el anterior diagrama de los distintos planetas).

Tiamata sería un ser concreto, una reina reptiliana. También conocida como Tehum (en hebreo). Reina Ušumgal de los Gina’abul de la Osa Mayor. Llamada Tigeme (nombre emenita) por los Gina’abul machos de allá. Madre Genética de Lahmu y Lahamu. Usó material genético de los Abgal (seres anfibios) de Sirio para crear a Nammu. Su nombre significaría «Sirviente de la Vida». Por tanto, una diosa creadora de vida. De nuevo, las piezas parecen encajar, aunque sea en parte, con lo que es la mitología.

Tiamata

(Tiamata. ¿Tendría este aspecto esta reina lagarto?)

Alpha Draconis the Anunnaki

(¿O quizá tendría este otro aspecto?)

Ya que hemos nombrado a Nammu, detengámonos por un momento en ella. Hagamos memoria por un instante, porque Nammu aparece al principio de este artículo: En la cosmogonía sumeria, era ese abismo sin forma o ese mar primordial de agua salada (que para los acadios, se identificaría con la diosa Tiamat). Pero bajo esta nueva perspectiva, parece otro personaje importante: Nammu o Mamitu. También conocida como Damkina, Ninti y Nut. Anfibia (más pez que reptil). Creada por Tiamata, en parte, con sus propios genes y material genético de Sirio. «Madre Tutora» de los Kadištu en Uraš (la Tierra). Creadora de los Namluu y con Sa’am, co-creadora de los Nungal. «Reina del Trono» en Egipto…

Nammu Mamitu

(Nammu o Mamitu)

Goddess Nut[1]

(Nut sería el nombre egipcio para Nammu. Esta reina representaba la bóveda celeste con su cuerpo. Era considerada la diosa del cielo, creadora del universo físico y de todos los astros. Pertenecía a la Enéada de Heliópolis como hija de Shu y Tefnut. De nuevo la conexión egipcia)

 Y hasta aquí, la interesante hipótesis de Anton Parks (que hemos esbozado, de hecho es mucho más compleja y detallada…).

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El mito de Tiamat: ¿Diosa primigenia o planeta faltante? (6)

Inanna prostituta Luis Royo pp.jpg“Las Pléyades, los planetas y la diosa Inanna”

Sigamos analizando otros elementos que podrían esclarecer lo que se ve en el sello VA243, y volvamos ahora a algo que habíamos mencionado antes: Las Pléyades. Porque algunos investigadores, entre ellos el propio Heiser, y también la investigadora Van Buren, en 1941 (“Las Pléyades son un conjunto de estrellas, observables a simple vista, cercanas a la constelación de Tauro. y que resaltan, de siete a once de ellas, por su luminosidad”) sostuvieron que esa enigmática configuración representaba a esta constelación. Y no sólo ellos. De hecho hay muchas teorías y tesis en internet que sostienen la misma idea…
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Hay que referirse al término sumerio “Mul”. Según Sitchin, los sumerios se referían a todos los planetas, estrellas o constelaciones, indistintamente, como “mul” (lo que brilla en las alturas). El problema aparece cuando en algunos textos se encuentra el término “mulmul” (o “Mul.Mul”). Algunos estudiosos de la cultura sumeria sostienen que “mulmul” debe ser traducido como “estrellas’ o, más específicamente como las “Pléyades” (literalmente sería “Constelación de constelaciones”).

mul.PNG

(“Mul.Mul” en diferentes carácteres cuneiformes)

Pero el investigador Franz Kugler sostuvo que el término no podía ser traducido como “Pléyades” pues en algunos textos se afirmaba que “mulmul” incluía a los planetas, al Sol y a la Luna. Kugler encontró, además, que en algunos textos aparecía el termino ‘mulmul ul-shu 12”, es decir “mulmul es un grupo de doce”. En cualquier caso, se suele asociar “Mul.Mul” con Las Pléyades. Fue entonces cuando Sitchin tomó este término para aplicarlo a nuestro Sistema Solar como supuestamente integrado por 12 planetas. Pero los sumerios representaron esa constelación en numerosas ocasiones…

pleiades 1.jpg

Y de hecho, la fascinación que ha ejercido esta formación estelar sobre distintas culturas de la antigüedad ha sido más que notable…

pleiades culturas.jpg

El otro problema que iría en contra de la interpretación sitchiniana  surge cuando constatamos cúal es la representación gráfica de esa constelación para los sumerios, repetida muchas veces (pero hay que fijarse, hay una ligera variación)…

Pléyades 5
Pléyades 6
REPTILES SUMERIA 1
Se puede observar que estas culturas mesopotámicas representaban a la constelación como siete cuerpos (ahora vemos estrellas con forma de simples puntos), seis de ellos en disposición prácticamente rectangular, y el séptimo aparece en 3 posiciones distintas. No se parece demasiado a lo mostrado en la VA243. Aunque resulta interesante proponer estos dos paralelismos…
Cylinder Seal VA 243 (3)
Cylinder Seal VA 243 (4)
Como se puede apreciar, interpretaciones de ese cilindro no faltan. Con todo lo explicado hasta ahora, tendríamos que ser perfectamente capaces de distinguir los elementos citados.
BM-89 331 comprimido MUL-MUL (Pléyades) Constelación de constelaciones 2 5 elementos
Sigamos analizando este cilindro-sello. Porque de estar en lo cierto Sitchin o no (que los sumerios/acadios hubieran plasmado en su totalidad el Sistema Solar) se derivarían unas consecuencias u otras. Si no es nuestro sol y sus planetas, podría derivarse que aquellas culturas no conocían la existencia de los planetas Neptuno, Urano y Plutón. Las teorías oficiales, y el mencionado Heiser entre otros, sostienen que en esa época sólo se conocían 5 planetas: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Se puntualiza además de que no hay ningún vestigio, en ninguna tablilla o inscripción, del nombre de alguno de los planetas que faltan sin contar estos cinco.
planetas.png
¿Cúantos planetas conocerían los antiguos sumerios? ¿Solamente cinco, o también los planetas exteriores?
Es más, incluso se asegura que los sumerios desconocían el carácter heliocéntrico de nuestro sistema. Todas estas cuestiones, sobre todo en cuanto al conocimiento de Neptuno, Urano y Plutón, quedan absolutamente en entredicho si nos basamos en los supuestos conocimientos aducidos por Sitchin en ese grabado VA243 (en cuanto a otras tablillas, es otro cantar). Según la lectura de Sitchin del Enûma Elish, los sumerios catalogaban a Urano y Neptuno de planetas casi gemelos por sus características. Y en cuanto a Plutón, muchas webs dan por hecho que conocían la existencia de este planeta enano que ya no es planeta, y cuya órbita con 17 grados de inclinación con respecto al plano de la eclíptica hizo que no se descubriera hasta 1930. El problema es el que ya hemos apuntado con anterioridad: Dar automáticamente por válidas las interpretaciones de Sitchin. Los que dan por ciertos asombrosos conocimientos astronómicos de los sumerios, en cuanto al Sistema Solar, por lo menos, es porque apoyan las tesis de Sitchin (y esto, a su vez, prácticamente implica que los sumerios sabían tales cosas gracias a una raza extraterrestre que les alecccionó, los Anunnaki, y que fue el gérmen de su cultura y saber).
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Pese a que muchas fuentes suponen que esa interpretación del grabado VA243 es la piedra angular de toda la argumentación de Sitchin (los 12 planetas, Nibiru, el hogar de los Anunnaki, etc), otros trabajos afirman que no es así. El investigador empezó a buscar vestigios de Nibiru y de supuestos seres venidos de las estrellas en los textos de las tablillas.y encontró a su parecer pruebas de estos hechos. Por ejemplo, en algunos pasajes, se indica que los Anunnaki eran capaces de ir y volver del planeta Nibiru, mencionado en algunos textos como la morada celestial de Anu, líder de los Anunnaki: “(Enki) le hizo tomar (a Adapa) el camino hacia el cielo, y hacia el cielo se elevó. Cuando él había ascendido al cielo y se había acercado a la puerta de Anu…”
ENKI, NINGISHZIDDA, NINMAH Y ADAPA
(ENKI, NINGISHZIDDA, NINMAH Y ADAPA)
Sitchin, de acuerdo con su teoría, identifica la “puerta de Anu en los cielos” como el planeta Nibiru de los Anunnaki. En otros textos, Sitchin encuentra referencias de viajes realizados por Anu desde Nibiru hacia la Tierra, y de varios viajes realizados por Enlil e Ishtar desde la Tierra hacia Nibiru, de lo cual deduce que este enigmático planeta no debe encontrarse muy lejos.
AnunnakiPyramids.jpg
Sus pesquisas le llevan hasta la representación de la diosa Inanna extendiendo sus rayos a -supuestamente- once cuerpos celestes que flotan en formación circular alrededor de ella. Inanna era representada de varias maneras, una de ellas es ésta que podría hacer alusión a su título de “Dama de los Cielos”, en la que aparece rodeada de cuerpos celestes. Para Sitchin, podría ser también la representación de un Sol, alrededor del cual orbitan 11 planetas. Fueron sus interpretaciones sui generis, llevadas al límite. ¿Acertadas o erróneas? Es interesante detenerse en esa imagen de Inanna y que cada cual saque sus conclusiones…
Inanna rayos 3
Inanna rayos
Inanna-Ninurta-Ninhursag woman clothed in radiance divine powers resplendent light
Ishtar-with-divine-powers-Enlil
Observemos el primer dibujo: Si contamos 11 cuerpos hemos de contar también la estrella que tiene sobre su cabeza, que como ya hemos visto es su propio símbolo, Venus. Pero si observamos el segundo grabado, no es nada fácil contar cúantos cuerpos la rodean, de hecho parecen muchos más de once. ¿Qué sabemos en realidad de esas imágenes? Que están asociadas a un himno denominado “Exaltación de Inanna” escrito por la alta sacerdotisa Enheduanna, que era hija del primer rey Sargón de Akkad.
Enheduanna.jpeg
(Enheduanna, la tercera figura por la derecha, puede considerarse la primera mujer escritora de la que se tiene noticia)
Entre sus versos se pueden leer cosas como:”¡Señora de todos los poderes divinos, luz iridiscente, mujer justa vestida de esplendor…” o “woman clothed in radiance divine powers with resplendent light”. Es decir, parece hacerse referencia a unos poderes, quizá en forma de rayos, a una apariencia en el vestir (también se puede especular, por supuesto: ¿Alguna irradiación de energía, alguna tecnología avanzada o poderes inexplicables?). De planetas, nada de nada. Pero acabemos con esta imagen, que en realidad ya hemos visto. ¿Qué sentido tendría, puesto que Inanna representa a Venus, que se la representara como el centro del Sistema Solar, y más cuando en el firmamento aparecen claramente el Sol, la Luna, Venus, como hemos constatado varias veces?
Inanna rayos 2
Aún considerando que esa configuración que propone Sitchin fuera el Sistema Solar, podemos encontrar, como ya hemos visto, otras interpretaciones o formas de armar el puzzle. Y vamos a terminar viendo una imagen muy interesante, expuesta por el holandés Johan Oldenkamp en un estudio propio:
sumerios saturno 2
Oldenkamp nos muestra este grabado asirio de aproximadamente el 2.000 a. C. Y de nuevo fue Sitchin el que lanzó una hipótesis atrevida y a la vez fascinante. El planeta en la parte inferior parece que podría ser Saturno, lo cual demostraría que aquellas culturas (o los sumerios) conocían perfectamente el hecho de que Saturno posee enormes anillos. A continuación Júpiter y Marte. Pero en medio vemos una caña o paja que va desde esa vasija a la boca del personaje sentado. Sitchin propuso que esa caña era un símbolo o alegoría del Cinturón de Asteroides, lo cual supondría también que los sumerios lo conocían. ¿Demasiada imaginación o increíble sagacidad?
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El mito de Tiamat: ¿Diosa primigenia o planeta faltante? (5)

Cylinder Seal VA 243 (5).jpg“El sello VA243, las estrellas, el Sol y Venus”

Sigamos analizando la hipótesis de Sitchin, en esta nueva entrega. Podríamos preguntarnos de dónde sacó esas supuestas informaciones o en qué se basó para exponer sus teorías, especialmente la de la colisión Tiamat-Marduk. Y entonces, en este drama coral, llega el momento de presentar a otro protagonista: El cilindro conocido como “VA243” (de nuevo, para los amantes del misterio será un tema ya bastante conocido). En este grabado, producto de la impresión sobre arcilla húmeda de uno de esos cilindros-sello sumerios, aparece una imagen realmente sorprendente y enigmática…
Cylinder Seal VA 243 (2)
Como puede apreciarse, se ve lo que aparentemente representa un sol rodeado de planetas. Para Sitchin se trataba de nuestro Sistema Solar, de ahí viene toda su teoría del doceavo planeta y su libro de homónimo título. Para el autor soviético el planeta Nibiru podría encontrarse en la siguiente posición…
detalleVA243 mentira
Lo cual resulta de lo más extraño. Estaríamos viendo una estampa posterior a la destrucción de Tiamat y Kingu y su transformación en la Tierra y la Luna. Pero lo más extraño es que, si según Sitchin Nibiru tiene una órbita tan excéntrica y se aleja tanto de nuestro sistema, ¿por qué aparece tan integrado, y sobre todo, qué estaría representando ese cuerpo que aparece tan alejado? Nos referimos al cuerpo redondeado con el otro círculo y señalado en la anterior imagen con los interrogantes. Ése por lógica debería ser Nibiru en su largo viaje. ¿Qué es entonces, acaso representa esa hipotética compañera de nuestro sol, una enana marrón en un sistema binario? ¿Es otro planeta, es una estrella sin identificar? ¿Es el asteroide Ceres uno de los 11 planetas interiores, y Nibiru el doceavo cuerpo, más alejado?
La controversia estaba servida desde el momento que Sitchin presentó esa teoría y su interpretación de este grabado. Las interpretaciones que se le han dado han sido muchísimas. La mayor parte de ellas recolocan los planetas de forma que resulte más coherente con los tamaños y las distancias. Pero hagamos un rápido repaso a más lecturas de ese cilindro-sello VA243:
Sagittarius-teapot-asterism
(La constelación de Sagitario o “Sagittarius Teapot”)
Aldebarán
(La estrella Aldebarán en la constelación de Tauro)
Pléyades 1
Pléyades 2
(La constelación de las Pléyades, con su estrella Alcyone destacando sobre las otras. Volveremos con esta posibilidad más adelante)
Pero regresemos a la “versión doméstica”: Son los planetas del Sistema Solar. Otra interpretación, distinta de la mostrada hace un momento, sería la siguiente:
va243 losdivulgadores
(Fuente: losdivulgadores.com. Como se puede ver, las interpretaciones serían tantas que hasta se presta a la confusión)
Sin embargo, para el astrónomo Tom van Flander las dimensiones de los planetas y sus distancias a nuestro sol no se corresponderían con las reales, así que habría que descartar la lectura hecha por Sitchin. ¿Creen que aquí se acaba la controversia y las posibles interpretaciones del sello? En absoluto. Pese a lo argumentado por van Flander, tenemos a un divulgador en internet, el autor de la web blog.kareldonk.com, que asegura haber tomado precisamente tamaños y distancias del sello y haberlo estudiado informáticamente. Usando tablas, gráficas e incluso algoritmos (en su página está perfectamente detallado) afirma que las correlaciones entre el Sistema Solar en el sello VA243 con la realidad son asombrosas y quedaría descartada cualquier mera casualidad y atisbo de duda: Se trataría de nuestro Sistema Solar con una precisión pictórica notable:
va243 kareldonk
(La interpretación que se hace en kareldonk.com)
Pero volvamos al principio: El grabado en sí y lo que muestra. Una serie de autores e investigadores se encargaron de desmontar las tesis de Sitchin, y lo hicieron de forma muy convincente y coherente, apoyándose en análisis de los elementos y comparaciones (se desmontaron, de hecho, muchas líneas argumentales de Sitchin, entre ellas todo el tema de los Anunnaki o el de los Nephilim, pero todo eso quedará fuera de este artículo). El investigador Michael S. Heiser (Universidad de Wisconsin-Madison), mediante artículos y documentos, analizó los elementos del grabado. Éste no haría ninguna referencia a planetas ni a astronomía. Y en cuanto a las incripciones en él, tenemos lo siguiente:
Cylinder Seal VA 243 (3)Linea 1 (en rojo): dub-si-ga “Dubsiga” (el nombre propio de alguien aparentemente poderoso).
Linea 2 (en azul): ili-il-la-at “Ili-illat” (otro nombre propio. En este caso el del dueño del sello).
Línea 3 (en amarillo): ir-su (tu/su sirviente).
Las indagaciones de Michael S. Heiser y otros van más allá. Ese cuerpo central no representaría a nuestro sol, en todo caso a una estrella. Sin embargo, en la simbología sumeria/acadia, las estrellas casi siempre se representaban como cuerpos con 8 puntas. A veces con 7 puntas y muy rara vez con 6. También se representaban como simples puntos. Veamos algunos ejemplos clarísimos…
estrellas 8 puntas 1
estrellas 8 puntas 2
estrellas 8 puntas 3
(Parece muy evidente: Estrellas, en general, con 8 puntas)
Y a pesar de que los investigadores Jeremy Black y Anthony Green hicieron esta afirmación: “El motivo de una estrella de 6 puntas ocurre durante el mismo periodo (neo-asirio) pero es de significado desconocido”, el documento elaborado por Heiser es bastante detallado y nos muestra representaciones más atípicas de estrellas:
estrella 6 puntas 1
estrella 6 puntas 2
E incluso con 7 puntas…
estrella 7 puntas 1
Después tenemos un tipo muy particular de estrella de 8 puntas, y que se diferencia claramente del resto: La representación de Inanna/Ishtar (Venus), que se realizaba con una estrella de 8 puntas pero rodeando un centro inequívocamente circular…
INANNA 8 puntas 1
INANNA 8 puntas 2
INANNA
En la representación de la Luna (Sin/Nanna/Nannar) no vamos a detenernos, porque era muy obvia y ha llegado hasta nuestros días: Un cuarto creciente. ¿Y qué ocurría con la representación de nuestro Sol, es decir, la divinidad Utu/Shamash? Se representaba de la siguiente forma…
sol shamash 3
Una estrella de cuatro puntas, y entre éstas 4 líneas o rayos ondulantes, todo ello inscrito en una circunferencia. Es claramente distinto de las representaciones de estrellas que acabamos de ver. Utu o Shamash estaba inequívocamente identificado y diferenciado. Más ejemplos…
sol shamash 1
sol shamash 2
Sol4 1
Este último argumento gráfico, la representación que los antiguos sumerios/acadios hacían de este dios y astro, es un elemento de muchísimo peso para descartar completamente ese astro que se ve en la tablilla VA243 como nuestro sol, ya que se simboliza de una forma que nada tiene que ver con la que se utilizaba para Utu/Shamash. Este enigmático cuerpo celeste (que sí podría ser una estrella) aparece aquí como un gran punto rodeado de 6 puntas (además dispuestas de forma similar a la Estrella de David o Sello de Salomón, una superposición de dos triángulos equiláteros, lo cual es totalmente insólito). Ese pretendido Sol según la tesis de Sitchin no parece ser el que calienta nuestro planeta, casi de forma inequívoca y rotunda. Sí podría serlo, siempre y cuando admitiéramos que se ha representado de una forma totalmente inusual para aquellas culturas.
Tenemos también otra representación del Sol, y es en forma de disco o sol alado (“sun winged”) y que también representaba a una divinidad denominada Ashur. Este símbolo se ha asociado también a Zoroastro y tiene conexiones con representaciones posteriores en el tiempo (cultura hitita) e incluso con la cultura egipcia (ni más ni menos que con el Ojo de Horus)…
sun winged ashur
utu 1
utu 2
Hay que decir que este símbolo no estaría exento de controversia y de otro tipo de interpretaciones. Pues podría tomarse por un artefacto volador o una nave, quizá de procedencia no terrestre, con tripulante/s claramente distinguibles. La razón que dan la historia y la arqueología oficiales es que esas culturas interpretaban que esa deidad viajaba por el firmamento en un carruaje o una embarcación. Aparecía (por eso veíamos en otro grabado a Utu emergiendo desde dentro de una montaña) y acababa desapareciendo y hundiéndose (incluso visitando el inframundo cada noche).
Hay más elementos muy clarificadores: Se representaba muy a menudo a las tres divinidades o astros juntos: Venus, la Luna y el Sol, y nunca éste aparecía en la forma que Sitchin supuestamente identificó en la célebre tablilla. Utu o a veces ese sol alado en su lugar aparecían en la forma ya descrita…
VENUS LUNA SOL 1
VENUS LUNA SOL 2
VENUS LUNA SOL 3
Algunas de las representaciones anteriores se encuentran en unas estelas que se denominan “kudurrus”. También tenemos esta triple representación en varias imágenes de zodíacos (Michael S. Heiser pone varios ejemplos)…
ZODIAC 1
ZODIAC 2
Por si todas estas imágenes no fueran suficientes para desestimar la interpretación de Sitchin como ese cuerpo siendo nuestro Sol en el centro de nuestro Sistem Solar, todavía hay dos razones de peso que contradecirían su tesis:
1) A nivel de divinidades, ni sumerios ni acadios consideraban al Sol como la deidad suprema, y por tanto digna de aparecer en el centro (y con un tamaño mucho mayor) de las otras deidades. Utu/Shamash jamás fue considerada la deidad superior, sino siempre An/Anu o posteriormente Marduk.
Utu Shamash 1.jpg
(Utu/Shamash)
2) Si este cilindro-sello está datado como de la cultura acadia (o ciudad-estado de Akkad), es un auténtico contrasentido que en él aparezca la divinidad Marduk (según Sitchin representada por Nibiru o “el planeta de cruce”), puesto que esta deidad aparece mucho después en las culturas mesopotámicas.
akkad 1.jpg
La ciudad de Akkad y su imperio datan de los siglos XXIV-XXII a. C., mientras que Marduk debe emparejarse con el ascenso de la ciudad de Babilonia al poder en Mesopotamia y por tanto, como muy pronto, al siglo XX a. C. Es más, no es elevado a la dignidad suprema del panteón mesopotámico hasta el asentamiento del poderío soberano kassita en Babilonia en el siglo XVIII a.C. (Datos extraídos de la web lampuzo.wordpress.com).
Respecto a la primera posibilidad, hay que decir que algunas fuentes han interpretado ese astro central y los 11 cuerpos que le circundan en el cilindro VA243 en clave totalmente mitológica: Se trataría de una representación de doce deidades, con An o Anu como dios principal en el centro.
Utu Shamash 2.jpg
(Utu/Shamash)
Serían los doce dioses anunnaki, y en internet encontramos distintas tesis bajo los nombres de “The Nibiruan Council Of Twelve”, “Grand Assembly of the Anunnaki” o “Court of the Elohim”. Cabe señalar que la relación de dioses para nada es coincidente de unas fuentes a otras, y de hecho la lista está compuesta por más de doce nombres. Una prueba más de todo lo que llega a publicarse en internet, y más si es un tema con tanto gancho como los anunnaki: Anu, Antu, Ninhursag, Ishkur, Enlil, Ninlil, Enki, Ninki, Nannar, Utu, Inanna, Marduk, Ninurta, Nergal, Ningishzidda…
doce dioses panteón.gif
(El panteón de los doce dioses, señalados en negrita. Fuente: bibliotecapleyades.net)
 Muchos indicios apuntan a que estas deidades estaban asociadas a una numeración. Así tendríamos las siguientes correspondencias:

6 deidades masculinas:
60 – Anu   50 – Enlil   40 – Ea/Enki   30 – Nanna/Sin   20 – Utu/Shamash   10 – Ishkur/Adad

6 deidades femeninas:
55 – Antu   45 – Ninlil   35 – Ninki   25 – Ningal   15 – Inanna/Ishtar   5 – Ninhursag

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Sea como fuere, es improbable que esa representación de astros en el sello VA243 esté representando deidades. Hasta aquí, muchas claves relacionadas con los grabados de la antigua Mesopotamia, aunque seguiremos diseccionando más elementos para arrojar más luz…

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El mito de Tiamat: ¿Diosa primigenia o planeta faltante? (4)

choque de planetas de frente“Colisión de dos mundos. Sitchin, Nibiru y la controversia”

Abordaremos ahora la lucha entre Tiamat y Marduk (Nibiru) desde el punto de vista astronómico, es decir, el cataclismo entre esos dos supuestos planetas. Y nos vamos a encontrar aquí ante un hecho (algunos lo calificarían sin duda de un problema): La alargada sombra de Zecharia Sitchin…sitchin 1

Porque el autor e investigador nacido en la antigua URSS hizo su propia y personal interpretación del poema babilónico de la creación y consideró que el Enûma Elish estaba narrando en realidad eventos cósmicos, y más concretamente la formación de nuestro Sistema Solar. Sitchin fue aún más lejos, al considerar que el soberano Marduk, al acceder al poder, modificó el poema original para presentarse él mismo como el héroe de la epopeya y justificar y glorificar así su ascensión. Algunas hipótesis sostienen que el verdadero héroe podría ser otro, por ejemplo Ninurta (interesante este punto de vista, hemos señalado las grandes semejanzas entre ambos mitos).

El propósito de este artículo en realidad no es o debería ser analizar las posibles verdades o mentiras de Sitchin, sus supuestos errores o aciertos. Ni siquiera discutir sobre si existe en realidad ahí fuera un planeta llamado Nibiru ni si se está acercando…

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Sin embargo analizaremos más adelante algunos puntos defendidos por Sitchin, para intentar verificar si la existencia de Tiamat como planeta es creíble o no. Antes que nada, algunas reflexiones…

Si para Sitchin Tiamat en el mito representaba un planeta y tiramos del hilo, por lógica hemos de hablar de Nibiru. Ambos supuestos astros vienen a justificarse mutuamente. Es más, en esa hipótesis de Nibiru colisionando contra y destruyendo a Tiamat (tal como se nos cuenta en esta historia), el primero es la coartada cósmica del destino final del segundo.

De todas estas cuestiones (Sitchin y sus teorías, el planeta Nibiru…) internet, la red de redes, va literalmente llena a rebosar. Nibiru es la gran estrella, y uno acaba constatando que, en un alto porcentaje, decir Sitchin es decir Nibiru a nivel mediático y viral, a nivel de teorías del apocalipsis, de la conspiración y de los misterios sin resolver (que, por otro lado y afortunadamente, existen a cientos). Pero para todos los familiarizados con estos temas, sabrán perfectamente que la cosa no acaba ahí: Con Sitchin (y otros autores y divulgadores) se pone sobre la mesa toda la baraja de cartas relacionadas con Nibiru y la antigua civilización sumeria…

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Los Anunnaki, las supuestas civilizaciones extraterrestres, la visita de estos seres en la antigüedad (los astronautas ancestrales), su interacción con el ser humano, decisiva, dándoles el conocimiento, la ciencia, la tecnología, el lenguaje, las bases de la civilización…Es más, la creación del ser humano y de su ADN, la ingeniería genética, la hibridación…

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Y podríamos seguir. Y desde luego que la intención de este artículo es tratar ese mito desde las dos vertientes (esos seres fantásticos y los dos planetas) abstrayéndose de todas estas cuestiones e intentando no mezclarlas o introducirlas en el relato, pues no es necesario.

anunnaki 1

anunnaki 2

Anunnaki 3

Anunnaki 4

(Bonitas estampas. Hoy por hoy, seguramente sólo ciencia-ficción, fabulación no demostrada. ¿O no?) Pero una cosa sí es segura: Es material jugoso y llamativo en internet.

Sitchin parece haberlo metido todo en un mismo saco, ponerle un lazo y vendérnoslo como un todo, como una verdad. Porque este señor licenciado en la London School of Economics, versado en lenguas antiguas (pero no lingüista) realizó una interpretación y una traducción muy sui generis del poema babilónico -en palabras de otros autores, forzada y tendenciosa- y añadiéndole otros elementos a la cuestión de los supuestos dos planetas: Nibiru como hogar de los Anunnaki. Una órbita elíptica larguísima, de 3.600 años acercándose y alejándose del sistema solar. La necesidad de los Anunnaki de obtener oro para reparar la supuestamente dañada atmósfera de su planeta. La explotación por tanto de yacimientos mineros…

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La creación del ser humano para emplearlo como esclavos en esas minas, y unos cuantos puntos más…Todo esto traduciendo muy libremente las tablillas, inventándose diálogos entre los dioses, considerando a estos básicamente humanos (los gigantes o Nephilim de la Biblia) y obviando por completo cualquier naturaleza reptiliana de posibles seres en el origen de la civilización sumeria. No es juzgar todo el trabajo de Sitchin sino resaltar puntos que no son fidedignos (pues ni se mencionan en las tablillas) en cuanto a Nibiru se refiere. La labor de divulgación de Sitchin es valiosísima, y muchas de sus tesis son interesantes. Y sobretodo, hizo algo de incalculable valor: Poner sobre la mesa, ante la opinión pública y la comunidad científica y académica, muchas cuestiones y preguntas de gran calado y no fáciles de responder, como el mismísimo origen de la raza humana, que no es poco.

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Pero son muchos los investigadores, divulgadores y autores que han resaltado estas cuestiones polémicas y han discrepado del autor del “12º Planeta”. Algunos se atreven a hablar sin tapujos de “las mentiras de Zecharia Sitchin”, de que nos engañó y se inventó muchas cosas. Por eso es de suma importancia seguir investigando y es de suma importancia las traducciones literales que han hecho investigadores más rigurosos como Federico Lara Peinado o Samuel Noah Kramer.

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Volviendo a internet, es triste e inadmisible que mucha de la información que se publica y divulga sobre el tema Anunnaki y el tema Nibiru esté totalmente condicionada, contaminada y viciada por la interpretación sitchiniana. Es más, se dan esos hechos como ciertos y también como cierto que esas tablillas dicen efectivamente lo que Sitchin postuló. Y una cosa no quita la otra, sí que pudieron existir extraterrestres, civilizaciones avanzadas, orígenes increíbles para Sumeria, Egipto o el ser humano, y sí que pudo existir un planeta llamado Tiamat y que podría existir un gran cuerpo extrasolar.

Vamos a exponer la tesis de Sitchin, y para ello haremos una síntesis de las informaciones expuestas en tres webs: elarcadelmisterio.blogspot.com.es, xentinels.blogspot.com.es y losdivulgadores.com/blog.

Lo que hizo realmente Sitchin fue coger prácticamente todas y cada una de las estrofas del Enûma Elish e interpretarlas en clave astronómica: El cruce de Nibiru, la colisión planetaria y la formación de nuestro Sistema Solar tal y como lo conocemos hoy día. Veremos algunas estrofas en este sentido…De pasada, mencionar que otros investigadores, como Leonard William King (sumerólogo), D.S. Allan (Universidad de Cambridge) y J.B. Delair (Universidad de Oxford) se han mostrado en esencia de acuerdo con Sitchin: El poema babilónico narra una catástrofe planetaria, aunque han llegado a conclusiones algo diferentes. Y hay que precisar también que los sumerios, y esto es importante, veían a cada planeta como un ser inteligente, una entidad viva, una deidad en suma, de manera que a veces prevalece la incógnita de si estarán narrando acontecimientos entre gobernantes y seres mitológicos o acontecimientos que sucedieron en los cielos…

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“Cuando, en las alturas, el Cielo no había recibido nombre, y abajo, el suelo firme [la Tierra] no había sido llamado; nada, salvo el primordial APSU, su Engendrador, MUMMU y TIAMAT -la que les dio a luz a todos; sus aguas se entremezclaron. Ninguna caña se había formado aún, ni tierra pantanosa había aparecido. Ninguno de los dioses había sido traído al ser aún, nadie llevaba un nombre, sus destinos eran inciertos; fue entonces cuando se formaron los dioses en medio de ellos.” (Extracto del Enûma Elish).

Es decir, según Sitchin, los planetas aún no se habían formado, y sus destinos (sus órbitas) aún estaban por determinar. Sólo existían tres cuerpos: APSU (el Sol), MUMMU (Mercurio) y TIAMAT. Al principio de todo las «aguas» de Apsu y Tiamat se mezclaron (y de ahí surgió el primer planeta, Mercurio). Se refiere a las aguas primordiales, los elementos básicos generadores de vida del universo. Apsu, por tanto, es el Sol, «el que existe desde el principio». El más cercano a él es Mummu. El relato deja claro más adelante que Mummu era el ayudante de confianza y emisario de Apsu: una buena descripción de Mercurio, el pequeño planeta que gira con rapidez alrededor de su gigante señor. De hecho, ésta era la idea que los antiguos griegos y romanos tenían del dios-planeta Mercurio: el rápido mensajero de los dioses. Vemos aquí una interesante correlación con el principio del mito, y también es importante que al mezclarse las aguas, Tiamat, que simboliza el agua salada y es la diosa dadora de vida (y que Sitchin considera un gran planeta acuoso), acabe convirtiéndose según esta teoría en el planeta Tierra, justamente donde se alberga la vida -que sepamos- en nuestro Sistema solar.

3 planetas

Podemos seguir con otra estrofa:

“Antes de que (Lahmu y Lahamu) hubieran crecido en edad y en estatura hasta el tamaño señalado, el dios ANSHAR y el dios KISHAR fueron formados, sobrepasándoles [en tamaño]. Cuando se alargaron los días y se multiplicaron los años, el dios ANU se convirtió en su hijo -de sus antepasados un rival. Entonces, el primogénito de Anshar, Anu, como su igual y a su imagen engendró a NUDIMMUD.” (Extracto del Enûma Elish).

Es decir, se crearon Marte y Venus, que pasaron a ocupar la segunda y tercera órbitas respectivamente, y después Saturno y Júpiter, planetas mayores que les sobrepasaron en tamaño y ocuparon las posiciones quinta y sexta (Tiamat ocupaba la 4ª órbita). Se hace referencia al paso del tiempo (miles de años) para que el sistema se fuera formando. Después Saturno (Anshar) engendra a Urano (Anu) y éste a su vez crea a Neptuno (Nudimmud).Se alude también a las grandes similitudes entre Urano y Neptuno en cuanto a posición y tamaño.

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Después de esto, algunos planetas comenzaron a «forjar» satélites. Entre los satélites de Saturno se contaba Gaga, el actual Plutón…

planetas 3

Éste es el Sistema Solar primigenio, según la interpretación que hace Sitchin de esas tablillas. Notemos que no están en él ni la Tierra, ni la Luna ni Nibiru, y que Tiamat es un gran planeta mayor que Venus.

En aquellos inicios, las órbitas planetarias no estaban del todo establecidas, y los planetas hacían movimientos erráticos. (“Los hermanos divinos se agruparon; perturbaban a Tiamat con sus avances y retiradas. Alteraban el «vientre» de Tiamat con sus cabriolas en las moradas del cielo”). Con “alteraban el vientre de Tiamat” se refiere a que ponían en peligro la órbita de este planeta. “Apsu no podía rebajar el clamor de ellos; Tiamat había enmudecido con sus maneras. Sus actos eran detestables… molestas eran sus maneras”. Es decir, que la fuerza de gravedad del Sol no era suficiente para corregir esa caótica situación. Al leer estas líneas, hemos de verlo en clave planetaria pero al mismo tiempo recordar el mito clásico en todo momento (en esos inicios del relato, Apsu y Tiamat estaban muy molestos con el bullicio de sus “hijos”, que no les dejaban descansar)…

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Éste es el escenario que encontró el planeta Marduk o Nibiru (nombres babilónico y sumerio, respectivamente) a su llegada a nuestro Sistema Solar, hace 3.900 millones de años. 

El épico relato babilónico continúa narrándonos cómo el planeta Neptuno (el más alejado del Sol) atrajo a ese nuevo invitado al Sistema Solar, llegado desde las profundidades del espacio exterior.
Según Sitchin, Nibiru tiene un tamaño similar al de Saturno, y en ese entonces, era un planeta joven que aún emitía radiaciones y causaba estragos en su recorrido. Zecharia Sitchin nos explica cómo fue la entrada de Nibiru en el Sistema Solar…
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“El orden del tránsito -primero por Neptuno, después por Urano-indica que Marduk (Nibiru) estaba entrando en el Sistema Solar no en la dirección orbital del sistema (en sentido contrario a las manecillas del reloj), sino en dirección opuesta, en el sentido de las manecillas del reloj. Siguiendo el nuevo sendero, el recién llegado no tardó en verse atrapado por las inmensas fuerzas gravitatorias y magnéticas del gigante Anshar/Saturno y, luego, de Kishar/Júpiter. Su sendero se curvó aún más hacia dentro, hacia el centro del Sistema Solar, hacia Tiamat.”
El Enûma Elish nos cuenta que los dioses habían decretado que el destino de Marduk era enfrentarse a Tiamat. Según Sitchin, el rumbo de Nibiru se vio alterado y puso rumbo de colisión hacia el gran planeta acuoso. A pesar de mencionarse a Saturno y Júpiter, el primero que lo atrajo fue Neptuno, cuyo tirón gravitacional provocó una protuberancia en un costado de Nibiru, y modificó su sendero orbital, orientándolo más al interior del Sistema Solar. Las correlaciones establecidas por Sitchin son continuas (y a la vez que ingeniosas, discutibles). Marduk fue el elegido para librar la batalla con Tiamat. Se nos describe lo que ocurrió en el firmamento: Lo que es arriba es abajo…
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A medida que Nibiru empezaba a ingresar en el Sistema Solar, los planetas lanzaban sobre él impresionantes relámpagos, haciéndolo brillar con fuerza. En otras palabras, la llegada de Nibiru causó problemas en la mayoría de planetas del Sistema Solar. Al pasar por Urano, algunos trozos de materia se desprendieron de éste, originando 4 satélites, que se arremolinaron como un torbellino alrededor de Nibiru. De ahí que estos satélites reciban en el mito sumerio y babilónico el nombre de «Vientos»: Viento Norte, Viento Sur, Viento Este y Viento Oeste. De nuevo tenemos una correspondencia con el mito clásico.

De Tiamat se desprendieron 11 trozos de materia, una horda «rugiente y furiosa» que pasaron a convertirse en sus satélites, siendo Kingu el mayor de ellos. ¿No nos suena esto familiar? Sí, los 11 monstruos o demonios que acompañaban a Tiamat.

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Al pasar por Saturno, Nibiru expulsó a su satélite Gaga a los confines del Sistema Solar, ocasionándole una extraña órbita elíptica. Gaga o Plutón pasó, entonces, a convertirse en el noveno planeta del Sistema Solar.
Además de esto, Nibiru le arrebató otros tres satélites («Viento del Mal», «Torbellino» y «Viento Incomparable»), que quedaron girando a su alrededor, junto a los cuatro anteriores. Desde entonces, Nibiru posee 7 satélites naturales.

Saturno y Júpiter, con su enorme atracción gravitatoria, acabaron de variar la órbita de Nibiru, poniéndolo en ruta de colisión contra Tiamat.
De ambos cuerpos celestes se desprendieran grandes fragmentos que se convirtieron en satélites, volviendo la situación aún más caótica .Ambos planetas se engancharon gravitacionalmente, y «Viento del Mal», fue el primero en golpear a Tiamat por la mitad, atravesándola, y dejando tras de sí una amplia hendidura. Sería la primera de dos colisiones fatales. Ese “Viento Maligno” fue como un rayo, el Imhullu que penetra en el cuerpo de la diosa, atravesándola…
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A través de esta fisura, una inmensa descarga eléctrica saltó como una chispa desde el energéticamente cargado Nibiru. Abriéndose camino hasta las «entrañas» de Tiamat, este rayo neutralizó y extinguió sus campos electromagnéticos.Todos los satélites de Tiamat, salvo Kingu, quedaron destrozados, pasando a convertirse en los actuales cometas del Sistema Solar. Arrastrados por la gravedad de Nibiru, terminaron con extensas órbitas elipsoidales en sentido «retrógrado», es decir, contrario al movimiento de los demás planetas.
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El Sol ya había atrapado a Nibiru en su campo gravitatorio y éste, siempre según Sitchin, volvió al Sistema Solar (por lógica, al cabo de otros 3.600 años), siguiendo la misma trayectoria.
Entonces, otro de los satélites de Nibiru («Viento Norte»), golpeó al hemisferio norte de Tiamat, empujándolo hacia el Sol, junto a Kingu, el satélite sobreviviente. Las chorreantes aguas de lo que quedaba de Tiamat se desparramaron por el espacio en el proceso. (¿Las aguas de Tiamat mezclándose con las del Apsu, en un proceso que acabaría creando vida?).

Después Nibiru golpeó el hemisferio sur de Tiamat, convirtiéndolo en miles de pedazos, que se esparcieron en una banda que hoy conocemos como el Cinturón de Asteroides, que hasta hoy se mueve en el mismo sentido retrógrado que Nibiru y los cometas del Sistema Solar.

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En las tablillas mesopotámicas se conoce al Cinturón de Asteroides como «El Brazalete Celestial», «El Brazalete Repujado», «El Firmamento», o «Cinturón de Aguas Congeladas». Desde entonces, este Brazalete o Cinturón separa a los llamados planetas interiores de los exteriores.

Mientras tanto, el hemisferio norte de Tiamat, que aún sobrevivía, se acomodó en una nueva órbita, entre Venus y Marte y, lentamente, fue tomando forma y recuperándose, hasta llegar a convertirse en la Tierra actual.

El lugar donde impactó Viento Norte, empujando al hemisferio norte de Tiamat, es lo que conocemos hoy como la cuenca del Océano Pacífico, y supuestamente, según algunas fuentes, se puede ver la huella de la formidable colisión…

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Mientras que Kingu, el fiel amante y acompañante de la diosa, y único superviviente, acabó convirtiéndose en nuestra actual luna y orbitando alrededor de la Tierra. De esta forma acabaría configurándose, y después de millones de años y de estabilizarse las órbitas, el actual Sistema Solar…
sistema solar 1El resto de la historia ya la conocemos: En la Tierra acabaría surgiendo la vida después de millones de años, mientras que en Nibiru, según Sitchin, surgió muchísimo antes, y esa raza Anunnaki llegaría a la Tierra hace medio millón de años para acabar creando al ser humano mediante ingeniería genética, pero ésa es otra larga historia.
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(Es curioso, volviendo a la mitología sumeria, que en algún pasaje, aludiendo a la enorme cantidad de deidades surgidas, se dice que se crearon “60 veces 60 dioses”, es decir, 3.600, e incluso sobrepasando esa cifra)
La órbita nibiruana quedó fijada en un “shar”, que corresponde a 3.600 años terrestres. Esto es lo que utiliza Sitchin para justificar la gran importancia de esa medida de tiempo y de esa cifra para la cultura sumeria. Y hasta aquí el mito creado a su vez por Sitchin, su relato pseudocientífico, su hipótesis…
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El mito de Tiamat: ¿Diosa primigenia o planeta faltante? (3)

ninurta anzu.jpg“Tiamat, Marduk, Ninurta y Anzu”

Después de haber repasado el mito, hemos de detenernos ahora en la siguiente imagen, probablemente la más célebre y difundida acerca de esa batalla mitológica entre Tiamat y Marduk. Una imagen que nuevamente pondrá de manifiesto más incongruencias…

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¿Y por qué hablamos de incongruencias? Porque a pesar de representar a Marduk matando a Tiamat, también es utilizada por muchas fuentes para representar otro mito totalmente distinto: El de Ninurta y el demonio o Ninurta contra Anzu, el pájaro azul (relieve asirio del siglo IX a.C). Repasemos brevemente este mito, y veremos diferencias pero también similitudes…

Ninurta nos dice la tradición que era hijo de Enlil y Ninlil. En la mitología sumeria y acadia, Ninurta (Nin-Ur:Señor de la Tierra o Señor del Arado) era el dios de Nippur, también identificado como Ningirsu, Ninib o Ninip. Conformaba una tríada de dioses junto con su padre Enlil y a su madre Ninlil. Habitualmente se representaba sosteniendo un arco, una lanza y una maza mágica llamada Sharur, la cual podía hablar y transformarse en un león alado. Presenta una doble faceta en los himnos y alabanzas dirigidos a él: Por un lado es un granjero, dios de la agricultura y dios benéfico que cura enfermedades y ahuyenta demonios y por el otro, como hijo de Enlil, es el enfadado y celoso dios del aire, un dios guerrero.

Nos cuenta la leyenda que Anzu, literalmente “quien conoce los cielos” (o Anzud, Enzu, Zu, o también identificado según muchas fuentes como Pazuzu, un demonio alado, o Imdugud) robó las ME, las tabletas del destino de las que ya hemos hablado…

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(Las tablillas Me quizá tendrían un aspecto parecido. Supuestamente, de incalculable valor y con poderes enormes…)

Anzu era conocido como el pájaro de la tormenta, el Águila, hijo de Anu y desencadenante de la tempestad y el Diluvio. Se le representaba como un hombre pájaro o un ave con cabeza de león, como se ve en la imagen anterior. Como podemos ver, de nuevo profusión de nombres, apariencias y poderes…

Anzu, el Pájaro Azul¿Anzu, el Pájaro Azul?

La historia comienza con los dioses informando a Enlil del nacimiento de Anzu. Ea convence a Enlil para que deje que el pájaro le sirva y éste le destina a guardar la entrada de su cámara.
En presencia de Anzu Enlil toma a diario un baño en agua sagrada mientras el pájaro lo mira codiciosamente y durante uno de esos baños roba las ME, huyendo y arrebatándole el poder a Enlil. Podemos ver o intuir el fabuloso poder de esas enigmáticas tabletas por las terribles consecuencias: Se suspendieron las “fórmulas divinas”, hubo quietud, el silencio se impuso y Enlil enmudeció. Los dioses de la tierra y el cielo se fueron reuniendo uno a uno ante las noticias. El asunto era tan grave que incluso se informó a An/Anu en su Morada Celestial.

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(El pájaro Anzu en poder de las valiosísimas “Me”, en una representación de la web Megami Tensei)

An/Anu indicó que Anzu tenía que ser capturado para que devolviera las fórmulas, y se buscó a alguien dispuesto a hacerlo. Pero tanto Adad como Gerra como Shara se niegan a enfrentarse al ahora todopoderoso pájaro. Hasta que Ea/Enki encuentra la solución y manda crear a Ninurta para combatirle. En otras palabras, y según algunas fuentes, Ninurta es hijo de Ea (y de Ninhursag).

Anzu ha huido en una gran y misteriosa “águila” llamada MU (¿algún tipo de artefacto, de nave?). Ninurta montado a su vez en su MU lanza flechas contra Zu, pero éstas no le hacen nada. Entonces Ninurta prueba de lanzarle el til-dum (que es un rayo o relámpago) a las ruedas dentadas de las alas de MU, y éstas se parten. Ha sido Ea quien ha aconsejado a Ninurta cómo derrotar a Anzu, haciéndolo de esta manera. Pero el triunfo no es total y completo. Anzu y las tabletas caen al Apsu, el reino de las aguas subterráneas. Anzu es capturado, pero las ME no son recuperadas. El final de Zu es el destierro y la destrucción de la ciudad de Ur, la ciudad donde recibía adoración.

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(“When Ninurta hunted Anzu”, pintura sobre tela en la web philhelm.com)

Pero la historia no acaba aquí, ni mucho menos. De hecho se complica y nos muestra continuas pugnas, luchas de poder, intrigas y estratagemas entre estos “dioses” o seres de extraordinarios e incomprensibles poderes para los humanos…

NINURTA HUNTED ANZU 2

Las peleas de los hijos de An/Anu y sus descendientes llegaron a ser tan bulliciosas que molestaron a los dioses primigenios, en especial a Apsu, quien le reclamó a su compañera Tiamat hacer algo; a los que su consorte le respondió: “No podemos destruir nuestra propia creación”. Pero Apsu decidió de todas formas acabar con su creación. Enki lo advierte e interviene, utilizando su magia para dormirle en un sueño tan profundo como la muerte. Es por esta razón que Enki pasa a regir el dominio de las aguas subterráneas, y que los semitas pasan a denominar a Enki como Ea, señor de las aguas. Podríamos suponer que todo esto ocurre tras la caída del pájaro Anzu con las ME en el abismo del Abzu, ahí tendríamos una poderosa razón para Enki/Ea para hacerse con éste: Recuperar las tabletas del destino y alcanzar el poder supremo.

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La cuestión es que cuando Ninurta (quizá las quería también para sí) va a reclamarle las ME a Enki, éste se niega. O podríamos suponer el caso contrario: Ea ya se había hecho con el Apsu con anterioridad a la pugna Ninurta-Anzu, de ahí que el mito refiera que Ea se muestra complacido ante Ninurta, le colma de alabanzas por la victoria y le promete honores hasta la eternidad. En cualquiera de ambos casos, Ea parecía el gran beneficiado.

Y el final del mito es el siguiente: Cuando Ninurta captura a Anzu y le pide la devolución de las tablas, el pájaro azul se lamenta ante Ninurta de haberlas dejado caer en el abismo de aguas dulces en el momento de ser atacado. Cuando se dirigen al Apsu para convencer al dios Enki/Ea de que devuelva las Tablas del Destino, Enki/Ea se niega. Por despecho, Ninurta insulta y amenaza alzando su mano al visir de Enki/Ea, Isimud, un dios mensajero que era reconocido por poseer dos caras que miran hacia lados opuestos. En venganza por la grosería, Enki/Ea crea una tortuga gigante con el lodo del abismo, que ataca al joven dios mordiéndole en los dedos de los pies…

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(Ea y Ninurta acaban enfrentados. El primero crea una tortuga gigante, que asciende desde las profundidades del Apsu para detener las intenciones del segundo…)

Ninurta se defiende, pero Enki, con su magia, abre un hoyo en que caen él y su atacante. Sólo las súplicas de la madre de Ninurta, Ninhursag, convencen a Enki/Ea para que lo libere; pero Ninurta no logra recuperar las Me, y en realidad ni siquiera Enki consigue hacerse con ellas, pues recordemos que Apsu se las había entregado a su consorte Tiamat.

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(De izquierda a derecha, Ninurta con su león, Ishtar, Shamash emergiendo entre las montañas, Enki y su visir de dos caras Isimud o Usmu)

Hemos rememorado este mito para traer a colación este hecho: La imagen o grabado de Marduk atacando a Tiamat se confunde también con la imagen de Ninurta atacando al pájaro Anzu…

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Pese a que ambos héroes parecen claramente diferenciados, histórica y mitológicamente, hay una fuerte coincidencia en ambos mitos: La lucha y la urgencia por recuperar esas misteriosas y cruciales tablillas ME, usurpadas (recordemos que Tiamat se las entregó a Kingu). Hay otras correspondencias claras: El bullicio de los dioses y el enfado de Apsu, que decide acabar con estos. La intervención de Enki/Ea que acaba durmiéndole y neutralizándolo. También la elección de un héroe que se enfrentaría al monstruo. ¿Acabaría, por extrañas razones, el mito de Marduk (vs Tiamat) suplantando al de Ninurta (vs Anzu), o confundiéndose ambos?

Concluiremos esta parte referente al mito de Tiamat (y otras cuestiones y mitos repasados) diciendo que numerosos estudiosos del tema y autores ven en ese poema del Enûma Elish una transición o una sustitución de una Diosa Madre (que genera la creación como parte de sí misma) por un Dios padre que “fabrica” la creación como algo distinto y separado de sí mismo…

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(La Diosa Madre, la Tierra, la naturaleza, la vida)

Dicho de otra forma, como una expresión poética de la transformación de la sociedad desde el matriarcado al patriarcado. La Diosa Madre era la Tierra Madre, fuente de fertilidad y la vida, y no había distinción entre “espíritu” y “naturaleza”. Por contra, el Dios masculino es un hacedor, y de esta forma lo creado es inferior al creador.

Hasta aquí este interesante mito. En la próxima entrega entraremos de lleno en acontecimientos cósmicos que lo enfocan de forma muy distinta…

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El mito de Tiamat: ¿Diosa primigenia o planeta faltante? (2)

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“Lucha a muerte entre Marduk y el dragón. El Enûma Elish”

Tiamat se aprestaba a librar combate contra el héroe enviado por los dioses, y para ello reunió a unas huestes terroríficas…

¿Una legión de demonios? Sí, una tropa de monstruos espantosos. Aunque algunas fuentes afirman que no se conocían sus nombres, la relación de esas criaturas muy bien pudiera ser la siguiente: Las serpientes con cuernos Musmahhu, Usumgallu y Basmu; la serpiente-dragón Mušḫuššu; Lakhamu, el superhombre peludo; Ugallu, el huracán con cabeza de león; Uridimmu, el león rabioso o perro rabioso; Girtablullu, el hombre-escorpión; Umu-Debrutu, las tormentas terroríficas; Kulullu, el hombre pez o tritón, y Kusarikku, el hombre toro o centauro.

Ugallu

(La criatura conocida como Ugallu, con cabeza de león)

Girtablullu

(Girtablullu, el hombre escorpión)

Kusarikku

(Kusarikku, con cuerpo de toro)

Y al frente de todos ellos Kingu. Era una camada de serpientes y monstruos que tenían sus cuerpos llenos de veneno en lugar de sangre, causando terror en todo aquel que los contemplaba. Once clases distintas de monstruos se crearon, que representaban los 11 poderes oscuros de Tiamat.

Tiamat 6Tiamat 9(Tiamat, la bella y la bestia)

Hagamos un inciso aquí, porque toda esta cuestión es muy interesante. Y mirémoslo también desde el punto de vista no sólo mitológico sino también etimológico. Diversos estudios asocian la figura de Tiamat con los monstruos marinos y serpientes que aparecen en muchas culturas. Así tendríamos conexiones con Leviathan, Yamm, Lotan o Tannin de los mitos y las leyendas hebreas.

Leviathan

(El monstruo marino Leviathan es representado de mil formas en internet)

También con el vocablo griego “thalassa” que significa mar, y con la palabra semítica “tehom”, que significa abismo, o la acadia “tamtu ti’amtum” (mar). Y algunas fuentes relacionan esos 11 monstruos o entidades a los Qlipoth, Qlipha o Qlipothicos de la Kabbalah, el dominio del mal o el lado oscuro del Árbol de la Vida cabalístico. Además, si tomamos esas serpientes o víboras, hemos de referirnos entonces al culto a la serpiente en la antigua Sumeria y en Mesopotamia. En esa relación encontramos a criaturas como Bašmu, Mušuššu o Ušumgallu, lo cual nos recuerda las argumentaciones o las investigaciones de algunos autores.

Y son muchos los estudiosos que sostienen y ven una clara relación entre esos 11 monstruos de Tiamat con los 12 signos del zodiaco, también seres mitológicos y a veces mitad humanos mitad animales. Algunas de las criaturas serían coincidentes, así que vemos un más que posible origen. Después, al ser derrotada por Marduk, fue éste quien al ordenar los cielos y los astros estructuró el Zodiaco definitivamente…

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Pero entre ese terrorífico ejército de Tiamat encontramos “a una criatura llamada Lakhamu” (Lahamu según otras fuentes). Según la traducción del poema de Federico Lara Peinado, nada tiene que ver este monstruo con las serpientes Lahmu y Lahamu, que eran hijos de Apsu y Tiamat. Ambos seres podrían ser gigantes, conocidos como los barbudos o los fangosos (“the muddy”), quizá aludiendo a ese lodo primordial, y representados como serpientes. Según afirman otras fuentes, no pelearon contra Ea y Marduk, sino que se convirtieron en sus aliados. El dios Anshar les convocó y mandó traer para ayudar a Marduk cuando Tiamat quiso vengar a Apsu, hasta el punto que fueron vistos como protectores de los templos o guardianes de los cerrojos. Muchas veces se les cita indistintamente y se les confunde por la semejanza de sus nombres.

Y tenemos a Mušhuššu, que ya fue nombrado antes. ¿Cúando? Es el dragón que aparece a los pies de Marduk en un grabado anterior. Es un ser mitológico, y no está de más precisar que tenía el cuerpo recubierto de escamas, las patas delanteras de león y las traseras con garras de águila, el cuello largo, cola, cabeza con cuernos, una lengua como de serpiente y una cresta…

Tiamat 2El dragón Mušhuššu aparece en la maravillosa puerta de Ishtar…

Ishtar gate

Pero volvamos a la épica batalla entre Marduk y Tiamat. La diosa, enfurecida, pone a su consorte Kingu al frente de sus huestes, y clava en éste las tablillas del destino (las “Me”), ya que su poseedor ostentaba el poder supremo. Ante este despliegue de fuerzas los dioses están atemorizados y Anshar, desesperado, ordena a Ea que combata con la diosa Tiamat. Éste obedece pero es derrotado y finalmente Anshar y Ea envían a Marduk, pues le consideran más preparado que Anu. Pero éste exige a cambio de su participación que se le transforme en el dios supremo. Aquí tenemos la clave y la justificación que explica cómo Marduk pasa a encabezar el panteón babilónico. La situación de terror entre los dioses es tal que Anshar accede, no sin antes someter a Marduk a una prueba que éste supera sin demasiadas dificultades.

Marduk with bow and arrows

Marduk prepara sus armas para la batalla: Un arco y una flecha, una maza en la mano derecha, en su cuerpo una llama ardiente, y una red construida por él para atrapar a Tiamat. Además ordena a siete vientos que lo acompañen y creen desorden en su enemigo (ya que son desagradables como la tempestad y el tornado). Otras fuentes señalan otra atribución de Marduk para el combate: El dios levanta su arma más poderosa, que es la lluvia, las inundaciones (el Diluvio). Marduk monta en su carro y seguido de sus ejércitos se encamina al combate.

Ea (también llamado Nudimmud) mata a Apsu

(Ea, o Nudimmud -aquí a la derecha junto a Utu- había matado previamente a Apsu, provocando los deseos de venganza de Tiamat)

Marduk se guía por el sonido producido por la rabia de Tiamat para localizarla. Tiamat intenta deshacerse del héroe con encantamientos y maldiciones, presa de la cólera, pero Marduk es demasiado listo para ella. La reta a una lucha individual, cuerpo a cuerpo, y la diosa acepta. Marduk la acaba atrapando en su red con la ayuda de los cuatro vientos (norte, sur, este y oeste). Le lanza el viento maligno, el viento tumefacto, Imhullu, que la golpea en la cara y le hace abrir la boca, penetrando en su cuerpo.

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Marduk le lanza una flecha y le perfora el estómago y las entrañas, matándola. A continuación se sienta a horcajadas sobre su cadáver y despedaza su cuerpo, cortándolo “en dos partes, como un pescado para secar”. Con la mitad superior hace la bóveda celeste y de su mitad inferior la tierra firme, mientras que sus lágrimas se convierten en las nacientes del Tigris y el Éufrates.

Marduk-Tiamat

Tiamat 3

(Marduk combatiendo a la serpiente que representa a la Antigua Diosa Madre, denigrada y personificada como un ser monstruoso. Cilindro mesopotámico (siglos IX-VIII a.C.) que muestra la batalla entre Marduk y la gran serpiente-dragón Tiamat, también llamado Bel)

El rey de los dioses babilónicos, Marduk o Nibiru, aplasta el cráneo de su oponente y secciona sus arterias. La sangre de Tiamat se expande hasta los confines del mundo. Con las diversas partes de su cuerpo crea varias partes del mundo, y por supuesto derrota y desbanda a las huestes seguidoras de la diosa. Los rodea en círculo, les pulveriza las armas y los arroja a una red, pisándolos, después de encadenar a los once monstruos. Le arrebata las tablillas del destino a Kingu, el usurpador y recupera el control y el poder. Funda el templo de Esharra y divide a los dioses entre los del cielo y los de los infiernos y crea junto con ellos su morada.

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(El templo de Esharra podría haber tenido forma de zigurat)

Éste es el origen de la ciudad de Babilonia, su residencia terrenal. Y finalmente, con la misión de realizar el trabajo que le resulta más pesado a los dioses Marduk crea al hombre, amasándolo a partir de la sangre de Kingu.

La historia de un dios héroe que vence a un dragón…La web pladelafont.blogspot.com.es, en un interesante artículo, pone de relieve los paralelismos de ese mito en todas las culturas del planeta:

“También en los mitos del Rig Veda indio el dios Indra derrota a los grandes dragones serpientes Danu y Vritra, su hijo, y libera a las aguas aprisionadas, para que la tierra vuelva a ser fértil tras la terrible sequía del verano. Asimismo vemos esta batalla en el mito de San Jorge y el dragón, y en el relato egipcio de Ra venciendo a la serpiente Apofis, Garshasp vs. Azhi Dahaka (Persia), Teshub/Tarhunt vs. Illuyanka (Mitología hitita), Perún vs. Veles (Mitología eslava), Dobrynya Nikitich vs. Gorynych (Mitología eslava)…

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(Entre todas las leyendas de tantas culturas, tenemos la de Beowulf contra el dragón. Como muchos sabrán, el mito ha sido llevado al cine también…)

…Thor vs. Jörmungandr (Escandinavia), Sigfried vs. Fafnir (Escandinavia), Beowulf vs. el Dragón (Escandinavia), Cronos vs. Ophion (Grecia), Zeus vs. Tifón (Grecia), Apolo vs. Pitón (Grecia), Heracles vs. las dos serpientes de Hera, la Hidra de Lerna y Ladón (Grecia), Perseo vs. Medusa y el monstruo marino Ceto (Grecia), Marduk vs. Tiamat (Sumeria y Babilonia), Ra vs. Apep/Apophis (Egipto), Hadad vs. Lotan (Mitología ugarítica), YHVH vs. Leviatán (Judaísmo), Miguel vs. Satán/Dragón (Judaísmo y cristianismo)”.Ra Apofis

(El gato Ra mata a Apofis)

Por supuesto, y llegados a este punto, hemos de mencionar el Enûma Elish, pues aún no lo habíamos hecho. Es en este poema babilónico de la creación que aparece el origen de los tiempos, con esa confluencia de aguas dulces y saladas, la posterior batalla entre Tiamat y Marduk y la creación de la humanidad para servir a los dioses. Son siete tablillas de arcilla descubiertas por Henry Layard en 1848 en la biblioteca de Asurbanipal, último rey de Asiria, en Nínive (Mosul, Irak). Se estima que datan del siglo VII antes de Cristo, aunque la historia relatada probablemente se remonte al XVIII a. C.

Enûma Elish significa “Cuando en lo alto”, pues son las primeras palabras con las que empieza el poema:

“Cuando, en las alturas, el Cielo no había recibido nombre,
y abajo, el suelo firme no había sido llamado;
nada, salvo el primordial Apsu, su Engendrador,
Mummu y Tiamat -la que les dio a luz a todos;
sus aguas se entremezclaron.
 
Ninguna caña se había formado aún, ni tierra pantanosa había aparecido.
Ninguno de los dioses había sido traído al ser aún,
nadie llevaba un nombre, sus destinos eran inciertos;
fue entonces cuando se formaron los dioses en medio de ellos”.

biblioteca de Asurbanipal(La antigua biblioteca de Asurbanipal)

Y así de esta manera el dios y héroe Marduk derrotó y aniquiló al maléfico dragón e instauró el orden sobre el caos primigenio…

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El mito de Tiamat: ¿Diosa primigenia o planeta faltante? (1)

Tiamat 3Antes que nada, voy a presentarme. Me siento cómodo con mi pseudónimo de “whatgoesaround” y es el que emplearé aquí, entre otras razones porque mi identidad y mi nombre reales no tienen excesiva importancia. Basta decir que me llamo Emilio y que vivo en Barcelona capital. Me interesan desde hace muchos años todos los temas relacionados con el misterio. Tengo un espíritu crítico y no doy nada por sentado, así como una buena dosis de escepticismo. Creo que todo esto es necesario, al igual que ese carácter objetivo, serio y bastante empírico de la ciencia. Me encanta la ciencia, lo cual dista mucho de pensar o de decir que la ciencia es una especie de verdad absoluta, o que ésta y el saber humano actual pueden explicarlo todo. En síntesis, hay que mantener la mente abierta y no descartar nada. Lo que me atrae del misterio y lo que me mueve a escribir es esta idea central, creo que innegable: Hay muchas cuestiones, hechos y preguntas que permanecen sin respuesta en la realidad que nos envuelve. En este planeta, y en otras partes del cosmos, pasan y pueden haber pasado cosas extraordinarias, extrañas, y hasta el momento inexplicables o no explicadas…

(Este artículo en realidad era una extensísima entrada de una sola parte. He decidido, por varias razones, reeditarlo, reestructurarlo y dividirlo en nueve partes, añadiéndole más ilustraciones y creo que mejorándolo en muchos puntos e intentando hacerlo más digerible y atractivo. Por respeto a las personas que postearon comentarios originalmente, esa única entrada original ahora se convierte en la primera parte, para que no se pierdan esos comentarios. Saludos)

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“La creación del mundo…para las antiguas Sumer y Akkad”

El mito de Tiamat. Se pueden encontrar muchos artículos en la red que explican esta leyenda de la cultura acadia. Para las personas interesadas en el misterio, será una historia ya bastante conocida. Entonces…¿por qué un nuevo artículo sobre este tema? Este extenso artículo intentará ser una síntesis de muchas de las informaciones que circulan por internet, mirando de ser detallados y exactos. Abordaremos el tema desde dos enfoques distintos:

1-El mito de la lucha entre Tiamat y Marduk en la cultura mesopotámica.

2-Desde el punto de vista astronómico, la teoría del hipotético choque entre los planetas Tiamat y Nibiru.

Veremos también las correlaciones claras entre ambos enfoques del mito, y trataremos otras cuestiones que guardan relación.

Nippur a Mesopotàmia

(Uno de los muchos mapas de la antigua Mesopotamia con las principales ciudades-estado)

Hablar de Mesopotamia no es tan fácil como podría parecer de entrada, ni se limita a una sola cultura como podría ser la sumeria, ya que estamos haciendo referencia a un espacio geográfico y no necesaria ni exclusivamente cultural. Al hablar de Mesopotamia estamos abarcando un período de más de 3.000 años y en el que básicamente se desarrollaron estas cuatro civilizaciones o pueblos: Los sumerios, los acadios, los babilonios y los asirios. El mismo término “acadios” engloba a varias culturas, y además con el paso de los decenios podríamos añadir a los hurritas, los hititas, los cassitas (o kasitas) o los amorreos, por ejemplo.

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De todo ello no es difícil imaginarse que hay cierto grado de complejidad, que resulta hasta ciertamente confuso clarificar las cosas en lo que se refiere especialmente a la religión, los mitos, la cosmogonía y el panteón de dioses. La cultura acadia sucedió a la sumeria, y nos encontramos con que ambos pueblos desarrollaron unos mitos de la creación del universo totalmente distintos, pero que al mismo tiempo, como veremos a continuación, los acadios tomaron a los dioses sumerios e hicieron ciertas modificaciones. Es por todos estos motivos que, para entender el mito de la creación acadio y a sus dioses, primero hay que referirse brevemente a la cosmogonía sumeria.

Cosmologia_sumeria

Según la cosmogonía sumeria, había que imaginarse el universo como una cúpula cerrada rodeada por un mar de agua salada primordial. Por debajo de la capa terrestre, que formaba la base de la cúpula, existía un inframundo y un océano de agua dulce llamado el Apsu (o Abzu). A la deidad del firmamento de la cúpula se le llamó An, y a la de la tierra, Ki, referida comúnmente como Ninhursag. En un primer momento, las creencias sumerias pensaban que el mundo subterráneo era una extensión de la diosa Ki, pero más tarde desarrollaron el concepto de Irkalla (o Kigal, el inframundo). Al mar de agua salada primordial se la llamó Nammu, que llegaría a ser conocida posteriormente como Tiamat.

Diosa madre Nammu

(La diosa madre Nammu, con innegable aspecto de serpiente)

De la unión primordial entre An y Ki nació Enlil, que se convertiría en el dios supremo del panteón sumerio. Después que las otras deidades desterraran a Enlil de Dilmun (el “hogar de los dioses”) por violar a la diosa del aire Ninlil, éste tuvo varios hijos y la descendencia de dioses siguió en varias líneas.

Nammu también dio a luz a Enki o Abzu, dios del abismo acuático. Puesto que Nammu, ese abismo sin forma, se abrió a sí mismo mediante un acto de auto-procreación dando origen a los dioses An y Ki, Enki puede considerarse hijo de estos.

Enlil y Enki

La cosmogonía y el panteón de dioses sumerios es ciertamente confuso. A algunos dioses les aparecen las identidades mezcladas o confundidas, así como también hay discrepancias en cuanto a sus roles o atribuciones y en cuanto a sus relaciones y parentescos. A todo esto añadamos el cambio o las equivalencias de distintos nombres y esa evolución de todos estos aspectos (nombre, poderes…) debido al paso del tiempo y el ser adoptados por las distintas culturas que poblaron Mesopotamia. Y hay muchos ejemplos de este hecho. Por ejemplo (e iremos viendo otros casos), se acepta que, tomando el barro del abismo, los dioses Nammu, Enki y Ninmah crearon al hombre. Así que algunas fuentes dan a estos tres dioses la categoría de Trinidad por haber creado a los humanos (a los que llamaron LuLu), pero la inmensa mayoría de fuentes coinciden en señalar a la tríada sumeria como la formada por An, Enlil y Enki, representando y divinizando así los principios fundamentales del cielo, la atmósfera y la tierra.

El dios An

(El dios sumerio An)

Posteriormente podemos hablar de una segunda tríada de dioses ya para los pueblos semitas (acadios, asirios, babilonios…) formada por Sin (para los acadios, Nanna o Nannar para los sumerios), Ishtar (Inanna para los sumerios) y Shamash (Utu para los sumerios), que se correspondían con la Luna, Venus y el Sol respectivamente.

Inanna

(Inanna o Ishtar, diosa del amor y de la guerra. Aunque esta imagen tiene detrás toda una historia y una controversia. Esta pieza se conoce como el “Relieve Burney” o “La Reina de la Noche” (en el Museo Británico), pieza de terracota que podría representar a Inanna, pero también a Ereshkigal, su hermana y reina del inframundo. E incluso a Lilith, una clase de demonio femenino de la mitología mesopotámica que después pasó a la Biblia. Según la fuente consultada, es Inanna/Ishtar o Ereshkigal)

Como decíamos, la mitología sumeria se aprecia poco ordenada y clara. Ahora vamos a ver la cosmogonía acadia y el correspondiente mito de la creación donde se sigue un patrón más claro y ordenado, y donde ya aparece Tiamat. Los acadios supieron recoger estos mitos sumerios sistematizándolos y aún exportándolos fuera de su ámbito geográfico, además de mantener su interés durante prolongados periodos de tiempo. En la mitología acadia se mantienen por tanto los temas de la tradición anterior pero los dioses se ven sometidos a una mayor abstracción y quedan instalados en un único panteón menos difuso con tendencias centralizadoras y casi monoteístas en torno a Marduk. Porque la tríada sumeria (An, Enlil, Enki) es substituida por Anu, Marduk y Ea (que es el nombre acadio dado a Enki). Si Enlil se convirtió para los sumerios en el rey de los dioses, para los acadios y babilonios será Marduk, por razones que veremos más adelante.

marduk 1

(Marduk, dios supremo nacional de los babilonios, con su dragón Mušḫuššu)

Antes de explicar el mito acadio de la creación, hagamos una breve precisión sobre el dios Enki/Ea. Enki era el señor del Apsu, el dominio del agua dulce bajo la tierra, y al dominarla era el dios del elemento líquido, pero también era el señor de la tierra (Ki), y como principio masculino era agente fertilizador de éstas. Ea significa casa de agua, pero no era una divinidad marina sino que su dominio era el Apsu, y el propio desarrollo del mito nos aclarará este punto. Enki era el dios de la sabiduría y fuente de todo el conocimiento mágico que existía. Instruyó al hombre en las artes y los oficios. Su esposa era Damkina, Ninki o Damgalnunna, y su centro de culto era Eridu.ERIDU

(Eridu en una recreación. ¿Quizá la ciudad más antigua conocida en la Tierra?)

A Enlil pertenecían las Tablillas del Destino o las “Me” (decretos preordenados inmutables de los dioses que fundamentaban las instituciones sociales, las prácticas religiosas, las tecnologías, los comportamientos, costumbres y las condiciones humanas que hacen posible la civilización, tal como los sumerios la entendían, Es decir, leyes fundamentales para garantizar el equilibrio del universo y la sociedad. Aunque se les han atribuido otras significaciones más enigmáticas). Pero era Enki el detentor o el que gestionaba las “Me”.

Enki

  (Enki/Ea, también conocido como Nudimmud, siempre era representado con dos chorros de agua surgiendo de sus hombros, probablemente simbolizando el Éufrates y el Tigris. Sus símbolos también eran el pez y la cabra)

Veamos el mito de la creación para el pueblo acadio: Comienza también con un principio acuoso a partir del cual surgen dos entes o divinidades también acuosas que son Apsu, el océano primordial que rodea la tierra, que es además principio masculino, y Tiamat, que representa el mar impetuoso, el agua salada y que es principio femenino. Se consideraba a Apsu como principio masculino y por tanto para los mesopotámicos era principio de fecundidad, pues para ellos el agua dulce que representa Apsu es el agente que lleva la simiente de la vida y fertiliza los campos.

Al confundirse las aguas dulces y las saladas, los dos principios, nació en primer lugar Mummu, el tumulto de las olas (o la bruma o neblina que cubría las aguas), y a continuación Lahmu y Lahamu, dos serpientes monstruosas cuyo papel en el cuadro religioso fue paulatinamente omitido hasta ser borrado.Lahmu y Lahamu

(Representación figurativa de Lahmu y Lahamu)

A continuación se produjo el nacimiento de dos divinidades: Anshar (mundo celeste) y Kishar (mundo terrestre), que tuvieron como hijo a Anu y éste a su vez engendró a Nudimmud (es decir, Ea)  y a partir de ellos nacen los principales dioses del panteón mesopotámico y pueblan cielo (Igigi) y tierra (Anunnaki). De esta forma se acaba creando la tríada suprema acadia ya mencionada: Anu, Ea y Marduk.

Mientras que Apsu era ese océano primordial, pero de agua dulce, Tiamat era el principio femenino, el mar, representación de las potencialidades del caos prístino. Monstruo hembra, maléfico en las leyendas babilónicas.

Mummu Tiamat 1Tiamat 7(Tiamat, la diosa, la madre dadora de vida, pero también un mortífero dragón)

¿Y que sucedió a partir de ese momento? Esa nueva generación de dioses comienza a perturbar el descanso de Tiamat y en consecuencia Apsu (que era esposo de Tiamat) y su visir Mummu deciden acabar con sus descendientes. Sin embargo Ea, dios de la sabiduría, descubriendo sus maquinaciones los duerme con artes mágicas y después los mata, y de esta forma se apodera de la morada de Apsu y por ello Ea será la divinidad del elemento líquido. En esta morada Ea y su esposa Damkina (también conocida como Ninki o Damgalnunna) engendran a Marduk, con cualidades que superaban a las de cualquiera de los dioses.

EA DAMKINA

(¿Ea y Damkina?)

Ea había logrado someter a Apsu, dejándolo en un largo sopor (y por esta razón el agua dulce está quieta) pero no pudo hacer nada contra Tiamat, que estaba muy enfurecida con la muerte de su esposo. Una criatura llamada Ummu-Khubur creó una camada de seres diabólicos para ayudar a Tiamat en su venganza: Probablemente eran personificaciones de la niebla, las nubes, los remolinos, la tormenta y los relámpagos. No se sabe nada de la naturaleza de Ummu-Khubur, aunque algunos especulan con que era una forma adoptada por la propia Tiamat. Además pueden establecerse ciertas relaciones con la mitología egipcia y los aliados de Set. Pero no contenta con esto, Tiamat creó una legión de demonios liderados por Kingu, que era su amante y uno de sus hijos.

kingu-1

(¿Tendría Kingu un aspecto semejante a éste?)

Tiamat preparaba a sus huestes, ya que el combate con Marduk era inminente…pero abordaremos con todo detalle esa lucha sin cuartel en la segunda entrega de esta serie..

 

 

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